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Modelo importado de Europa y exportado en América

Christian BolivarPor Coronel Christian Bolívar

Director de la Academia de Guerra del Ejército


La Guerra del Pacífico que enfrentó a Chile contra Perú y Bolivia dejó en evidencia la conveniencia de perfeccionar los conocimientos militares en el Ejército a la par de lo que estaba sucediendo en Europa, donde dos sucesos habían sacudido las orgánicas y entrenamientos de los ejércitos: primero, la Guerra de Crimea (1853-1856) entre el Imperio Ruso y los Aliados (Reino Unido, Francia, Imperio Otomano, y los reinos de Piamonte y Cerdeña), en la cual los rusos son derrotados y así ven frustradas sus intenciones de salir al mar Mediterráneo y mar Negro. Segundo, la Guerra franco-prusiana (1870-1871), que enfrentó al Segundo Imperio Francés y al Reino de Prusia con el apoyo de la Confederación de Alemania del Norte y los reinos aliados de Baden, Baviera y Württemberg, conflicto considerado como el más significativo en Europa con posterioridad a las guerras napoleónicas -antesala de la Primera Guerra Mundial-, que terminó con la completa victoria de Prusia y sus aliados.

El empleo táctico de la artillería, infantería y caballería había variado y era imperioso asumir que en la Guerra del Pacífico algunas de estas modalidades se habían obviado. Una nueva forma de conducir las batallas hacía aconsejable capacitar a los oficiales a la luz de los forjadores del Imperio Alemán.

Así, en 1886 se funda la Academia de Guerra del Ejército de Chile a partir de un modelo europeo y bajo la directa orientación del capitán prusiano Emilio Körner Henze -contratado por el gobierno para los fines de modernización del Ejército en 1885- y del chileno educado en Bélgica Jorge Boonen Rivera, quien luego fuera inspector general del Ejército desde 1910 hasta 1921.

Después de 130 años la Academia de Guerra se presenta como el instituto de educación superior por excelencia del Ejército de Chile y referente internacional en la formación de los oficiales de Estado Mayor. En su trayectoria ha colaborado en la organización de otras Academias o Escuelas de Guerra en Latinoamérica, y muchos de sus profesores han provenido o prestado servicios en universidades nacionales.

En la actualidad, la Academia acoge en sus aulas a docentes y alumnos de Alemania, Argentina, Brasil, Colombia, Corea, Ecuador, España, El Salvador, Estados Unidos de América y los Estados Unidos Mexicanos. A partir de 2015, en forma inédita, se incorporan como alumnos funcionarios chilenos pertenecientes al Ministerio de Defensa Nacional y Ministerio de Relaciones Exteriores. En el presente año, un oficial del Ejército de los Estados Unidos de América se desempeña como profesor de "Operaciones Militares", siguiendo los patrones de ese país y por ende de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que en suma permiten que los egresados cumplan funciones en misiones internacionales con fuerzas de los ejércitos de Europa y de EE.UU.

La formación que reciben los oficiales que ingresan a la Academia los capacita para desempeñarse como comandantes de las unidades del Ejército de Chile y como asesores en todos los niveles de la conducción militar, incluyendo los organismos civiles relacionados con la defensa nacional. Con esa finalidad, los alumnos son sometidos a una rigurosa selección y luego a un proceso formativo de tres años, donde el esfuerzo principal es el liderazgo y asesoría en el mando de batallones, brigadas y divisiones. Además, se incluye un perfeccionamiento adicional en prestigiosas universidades nacionales, que permite la inculcación de competencias que van más allá de la formación estrictamente militar, recibiendo conocimientos sobre políticas públicas, relaciones internacionales y economía. Paralelamente, la Academia está a disposición de la comunidad ofreciendo una variada gama de diplomas y maestrías, entre las que destacan las de Magíster en Historia Militar y Pensamiento Estratégico, Magíster en Planificación y Gestión del Riesgo de Desastres y Magíster en Planificación y Gestión Estratégica.

La Academia de Guerra ha pasado a ser parte del patrimonio nacional y todos los chilenos deben sentirse orgullosos de contar con un instituto diseñado a la usanza europea, adecuado a las necesidades chilenas y exportadas a Hispanoamérica.

 

FUENTE: El Mercurio