Medios

Experto Internacional sobre presidencia de Trump

Jeffrey Gedmin

Ha dirigido prestigiosos centros de estudios, como el Legatum de Londres y el Aspen de Berlín. Ha presidido Radio Free Europe. Es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos y está vinculado como investigador senior de la Universidad de Georgetown y al Instituto para Diálogo Estratégico. Pero Jeffrey Gedmin está perplejo... como la mayor parte del mundo. Predecir cómo se comportará Donald Trump en la Presidencia de EE.UU. no es fácil.

El empresario republicano nunca antes tuvo un cargo de elección popular, lo cual ya es una anomalía. Aunque incendiarios, los mensajes en Twitter tampoco pueden ser tomados como un antecedente, porque "los tuits no son una política". Entonces, Gedmin vuelve a 1987 y recuerda que en ese entonces, cuando nadie sabía que la Guerra Fría iba a terminar, Trump pagó avisos en The New York Times y otros periódicos para criticar algunas políticas.

"Pienso que hay amenazas que lo conectan hoy con su pasado... En esa época, él era firmemente proteccionista, aislacionista y extremadamente duro con respecto a los aliados", afirma.

Más que una anécdota, ese dato sirve para ilustrar que el ahora Presidente de EE.UU. sería más coherente de lo que parece, y menos espontáneo de lo que suena.

"Sospecho que su Presidencia será en cierta medida disruptiva", dijo a "El Mercurio". "Podemos esperar más aislacionismo y proteccionismo", agrega.

Gedmin, que esta semana participó en Santiago en un seminario organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Chile y el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica, también advierte sobre un probable aumento del riesgo geopolítico en el mundo.

"Desde mi punto de vista es también útil decir que Donald Trump es un síntoma y no una causa. Él cristaliza y vocaliza todo. Pero si desapareciera por un momento, creo que todavía tendríamos el problema de la globalización, que produce ganadores y perdedores. Aún tendríamos los desafíos del libre comercio y la tecnología, que si bien ofrecen enormes oportunidades, también generan inseguridad y ansiedad. Aún tendríamos un desafío de fondo del orden mundial liberal, que ha estado cambiando, porque desde 1990 Estados Unidos ha perdido poder en términos relativos, y actores como Rusia y China y los bloques han ganado poder. Creo que Trump cristaliza esto y podría ser una fuerza inestable y peligrosa", afirma.

En un mundo profundamente interconectado, explica Gedmin, el Mandatario pareciera "tratar de dar marcha atrás al reloj hasta la preglobalización", para ir de regreso a los años 70 u 80, "lo cual no va a suceder". A su juicio, con este enfoque solo se dejarán sin contestar interrogantes urgentes.

"¿Cuál es el rol ahora para Estados Unidos y para los próximos 10, 20, 30 años? ¿Cómo llegamos a un lugar seguro donde la prosperidad sea compartida?", afirma. Y menciona los desafíos que trae aparejada la nueva economía de la mano del avance de la robotización y la inteligencia artificial, lo cual se traducirá en futuras pérdidas de puestos de trabajo.

Amigos y rivales

Consultado sobre lo que en la práctica puede significar el lema "Estados Unidos primero" para Rusia, por ejemplo, Gedmin separa los tiempos.

"Creo que es un concepto hilarante porque Vladimir Putin no se despierta en la mañana pensando: '¿Cómo puedo lograr que Estados Unidos sea grande de nuevo?' Él se despierta pensando: '¿Cómo puedo lograr que Rusia sea grande de nuevo?' Y no sé si ambos son conceptos compatibles. Tal vez se lleven bien en el corto plazo. No estoy seguro de cómo pueden llevarse bien en el largo plazo por dos razones. Una, Rusia tiene una visión diferente del mundo, de Europa, del Medio Oriente y de Estados Unidos. Y segunda, creo que Trump tiene un tipo de personalidad muy particular, que necesita una constante de validación. Y si se observa, él es intolerante a cualquier tipo de crítica. Grande o pequeña, sin importar de quién venga", asegura.

Por eso, si el Presidente de EE.UU. llega a percibir una falta de respeto de Putin, pasarán de un cordial acercamiento inicial -que se intuye vendrá por el intercambio de elogios mutuos y al parecer una que otra ayuda- hacia una relación más conflictiva.

Tampoco son muy auspiciosas las perspectivas de las relaciones con China, a la cual Trump amenaza con una guerra comercial e irrita con acercamientos a Taiwán.

"En el caso de China, Trump parece mirar las cosas a través del cristal del comercio, no de la seguridad. Y aparentemente él tiene una visión de ganadores y perdedores; es decir, que en el comercio los chinos han estado ganando y nosotros perdiendo. El cuadro real es más complejo. Creo que tiene que entender que China, con más de mil millones de habitantes, armas nucleares y una rica civilización no se dejará amedrentar sumisamente", alerta.

Ante las criticas que ha vertido el Presidente de EE.UU. contra la OTAN, Gedmin considera como un hecho lógico, y hasta positivo, que "los europeos se refuercen" si ven que los estadounidenses son "poco confiables". Aunque también eso supone amenazas.

"Si nos separamos de Europa, es probable que esta se sienta más grande y segura, pero esas personas que quieren ver a Europa débil y dividida -pienso en Rusia-, apoyarán a los partidos populistas de izquierda. Ellos apoyarán cualquier cosa que genere o promueva la falta de confianza y seguridad, porque creo que Putin estaría feliz si el vínculo transatlántico fuera más débil y Europa fuera más dependiente de Rusia".

FuenteEl Mercurio