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Comunidad Internacional: fin del cheque en blanco

La comunidad internacional está preocupada hoy como nunca. A pesar de los enormes progresos derivados de la integración y el libre comercio, los grupos “antiglobalización” son cada vez más visibles y movilizadores, teniendo eco en la clase política. El último bastión del comercio basado en reglas claras y modernas, el TPP, ha fracasado por la decisión de su propio impulsor, Estados Unidos. Para rematar, han surgido voces que cuestionan con mayor fuerza la eficacia del multilateralismo, base fundamental del orden mundial de las últimas siete décadas ¿Qué elementos vemos en este escenario?

Un primer elemento de gran impacto es la pérdida de la confianza pública. Según el reporte “Edelman Trust Barometer”, todas las instituciones bajaron sus niveles de confianza en 2017. Gobiernos, empresas, ONGs y medios de comunicación sufrieron una baja, siendo incluso inferior al 50% en ciertos casos. Esta desconfianza también llega a los organismos multilaterales, cuya eficacia para plantear respuestas en asuntos de seguridad, combate al terrorismo y avance de negociaciones comerciales está siendo cuestionada. Surge, por lo tanto, la necesidad de repensar cómo las instituciones están dando respuesta a las crecientes necesidades de los ciudadanos. La recuperación de la confianza pública es, sin duda, el asunto de mayor atención para la gobernanza actual.

Si a usted le comentaran que el nivel de pobreza mundial llegó al 10% al año 2013, en comparación con un 35% hace 25 años ¿pensaría que se debe al libre comercio y a la mayor integración de los países? Un segundo elemento fundamental es cómo los países comunican de mejor manera los beneficios derivados de la globalización. Este tema es particularmente importante para Chile, cuyo desarrollo de las últimas décadas se ha basado en la apertura económica. La visibilidad de los “perdedores” de la globalización es hoy mucho mayor que la de los beneficios experimentados por toda la población. Así, la comunicación deberá ser parte del corazón de la estrategia que impulse la comunidad internacional.

El ambiente para los negocios internacionales también se ha tornado más complejo. Por una parte, han crecido las barreras no arancelarias al comercio, incluso antes que el presidente Trump haya puesto de moda el proteccionismo. Actualmente, las barreras son más difíciles de atacar que los aranceles, pues se manifiestan de formas más sofisticadas, como medidas sanitarias, obstáculos técnicos al comercio, infinidad de requisitos administrativos, entre otros. Esto no le hace bien a un comercio mundial que ha tenido una significativa desaceleración desde 2014 y que muestra dificultades para repuntar. Poner el foco en este tipo de restricciones facilitará el acceso a los mercados internacionales.

Por otra parte, las dificultades para hacer negocios se están manifestando en materia de inversiones. Progresivamente, se está produciendo una tensión inversionista-Estado, donde este último alega su derecho soberano a cambiar sus regulaciones, mientras que los inversionistas exigen certeza jurídica. El mecanismo para resolver estas disputas (Investor State Dispute Settlement, en inglés) fue una de las mayores críticas de los opositores del TPP, evidenciando lo delicado que es lograr un equilibrio entre la soberanía de los Estados y la seguridad de los inversionistas. No queremos una proliferación de demandas contra los Estados, pero tampoco desincentivar las inversiones que terminen comprometiendo la capacidad de crecimiento.

La incertidumbre ha sido la protagonista este año, alimentada por una lenta recuperación de la economía en los países desarrollados, mayor sensación de inseguridad frente al terrorismo y bajas expectativas sobre el bienestar de las futuras generaciones, como lo indica el último estudio del Pew Research Center. La comunidad internacional tendrá que tomarse muy serio el reperfilamiento del orden mundial y la evolución de la relación entre los Estados y los ciudadanos. El cheque en blanco que gozó el orden internacional en las últimas décadas, con fuerte nivel de apoyo y un liderazgo norteamericano, parece ir en retirada.

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Fuente: Diario Financiero