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Solo gobiernos democráticos pueden dar paz duradera en Centroamérica

El ex Presidente costarricense abordó las crisis sociales que se viven en la región y advirtió del avance populista en toda América Latina.

Durante la crisis centroamericana de la década de los 80, una de las figuras más relevantes fue la del ex Presidente de Costa Rica Óscar Arias (1986-1990 y 2006-2010), quien impulsó los acuerdos que terminaron con los diversos conflictos armados en la región, y que le valieron el Premio Nobel de la Paz en 1987.

Sin embargo, varios países centroamericanos han visto empeorar sus condiciones políticas y sufren altos niveles de violencia.

El ex Mandatario, de visita en Chile para participar del tercer foro de Solidaridad Democrática en América Latina, organizado por Forum 2000 y la Fundación Para el Progreso, conversó con "El Mercurio" y explicó las razones del delicado escenario de la región. Advertió además que esta situación se puede replicar con el avance de los populismos en Latinoamérica.

-¿A qué se debe el panorama actual de Centroamérica, con varios países que viven bajo una deteriorada situación sociopolítica y con serios problemas de violencia?

"Lamentablemente, la violencia en Centroamérica, sobre todo en el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), es producto de las guerras que ocurrieron en la década de los 80.

Hay una generación perdida debido a que muchos centroamericanos huyeron, sobre todo a ciudades grandes de EE.UU., que es donde nacieron las gangs (pandillas). Con la posterior expulsión de la gente que llegó de manera ilegal, entre ellas miembros de esas gangs , se han constituido las maras en estos países, y han contribuido en buena parte al número de homicidios que se tienen ahí".

-¿Influye que EE.UU., en ocasiones involucrado en este tema, hoy se vea más alejado con una administración que no tiene una política clara para Latinoamérica?

"Es un tema que viene de antes. Durante la guerra, en los 80, teníamos la iniciativa de la cuenca del Caribe, establecida por el ex Presidente Ronald Reagan (1981-1989). Esa era una ayuda unilateral, es decir, 'ustedes están en guerra, son países pobres, viven bajo las balas y, por lo tanto, a toda Centroamérica la vamos a ayudar'. Y yo en ese tiempo discrepaba con Reagan, porque yo buscaba una solución diplomática al conflicto y él nunca estuvo de acuerdo en esa solución.

Entonces, cuando se firmó mi plan de paz, en agosto de 1987, fuimos castigados, porque poco a poco se fue eliminando esa ayuda en la región.

Fue muy injusto que a los países que estuvieron envueltos en la violencia se les haya quitado la ayuda. Yo conversé eso con el ex Presidente Barack Obama (2009-2017) y él envió la legislación para que se ayudara a los tres países del triángulo, y fue aprobada, pero no por la suma que él quería. El problema es que había pasado mucho tiempo, cuando ya el daño estaba hecho, y la ayuda no ha sido significativa".

- Otro caso donde vemos una situación delicada es en Nicaragua, donde las recientes protestas contra el Presidente Daniel Ortega han sido fuertemente reprimidas y han dejado decenas de muertos. ¿Qué ha propiciado este escenario?

"La condición esencial para una paz duradera la introduje en los acuerdos de paz, y era la celebración de elecciones libres en la región. Solo gobiernos democráticos elegidos por los pueblos van a poder garantizar una paz duradera en Centroamérica.

Ortega hizo elecciones en febrero 1989, cuando estaba en el poder, y las perdió. Pero volvió en 2006 y comenzó su gobierno en 2007. Ahí viene una nueva etapa, en la que hasta hoy él ha ganado consecutivamente las elecciones porque destruyó a la oposición.

Y como digo yo, no se debe confundir el origen democrático de un régimen con el funcionamiento democrático del Estado. Y el funcionamiento del Estado bajo el gobierno de Ortega no ha sido nada democrático. Por el contrario, a la usanza de muchos otros países, ha eliminado la división de poderes: el Poder Judicial está manejado por el Ejecutivo, el Legislativo evidentemente también, y el consejo nacional electoral es sandinista también.

Incluso, es un secreto a voces que él puso a la primera dama de Vicepresidenta, para que en 2021, cuando termine su mandato, pueda continuar el gobierno sandinista por medio de ella".

-¿Cree que existe el peligro de que esas condiciones se puedan replicar en Sudamérica?

"En algunos países, las instituciones democráticas están muy consolidadas, y muchos han tenido la fortuna de tener partidos en el gobierno que respetan esa institucionalidad. Por el contrario, muchos otros, amigos del régimen venezolano de Hugo Chávez, y posteriormente de Nicolás Maduro, pertenecientes al ALBA, para recibir la ayuda que venía de Caracas, tuvieron que comenzar a socavar esas instituciones democráticas.

Y eso pasa en algunos países de Sudamérica. Yo diría que en Ecuador sucedió. En Venezuela evidentemente, desde 1999. En Bolivia también, donde vemos al Presidente Evo Morales considerar la posibilidad de ser Presidente por cuarta vez. No son esos los casos de un país con una tradición democrática.

Pero la culpa de estos gobiernos populistas no es de los mesías, la culpa es de aquella gente que cree en la demagogia, en las promesas falsas y en el populismo de esos mesías, que acuden a las urnas a votar por ellos, esperanzados de que les vayan a resolver todos los problemas que ofrecieron resolver en campaña. Y ese es el problema que ha tenido América Latina en los últimos años".

"La culpa de los populismos no es de los mesías, la culpa es de aquella gente que cree en la demagogia, en las promesas falsas".

Fuente: El Mercurio