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La verdadera amenaza de la guerra comercial

Se equivocan quienes creen que la guerra comercial solo puede simplificarse en la persona de Donald Trump. O quienes piensan que la ola proteccionista surge con su llegada al poder. Es verdad: hoy estos temas han ganado visibilidad pública e interés en los medios por las características personales de un líder rupturista, alejado de todas las formas diplomáticas e impredecible como es el Presidente de EE.UU. Pero el proteccionismo es un fenómeno global.

Guerras comerciales y tensiones entre países han existido siempre a lo largo de nuestra historia. Lo fue en los años ‘30 la llamada “Tarifa Smoot-Hawley”, del senador estadounidense Reed Smoot y el representante Willis C. Hawley, que impuso aranceles a más de 20.000 productos importados; o la conocida “Guerra del Plátano”, donde la Unión Europea introdujo aranceles en contra de las importaciones de plátano de Estados Unidos y ciertos países de Latinoamérica.

Solo Estados Unidos y China han tenido más de 30 casos ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), incluyendo el acero y el aluminio, información financiera o productos agrícolas. La gran diferencia es que esta guerra comercial se está llevando de manera unilateral, alejada de la vía institucional de una hoy debilitada OMC, órgano que históricamente ha llevado la solución de diferencias comerciales entre los países. Este desprecio por la institucionalidad hace más impredecible el destino de las tensiones entre los países.

Las blancas palomas no existen. Si bien el tono populista y lenguaje caricaturesco transforman a Trump en el símbolo del proteccionismo, es un profundo error reducir este fenómeno a su persona. El proteccionismo es un problema global y muchos países no pasan el test de blancura en materia de libre comercio. Según Global Trade Alert, a fines de 2016, los países del G-20 mantenían más de 2.000 medidas contra los intereses comerciales de Estados Unidos, desde aranceles hasta distorsiones competitivas. China tampoco se exime con sus problemas de propiedad intelectual o subsidios ocultos a sus empresas. El proteccionismo va mucho más allá de un presidente en particular y progresivamente gana apoyo político.

Ahí radica la verdadera amenaza de esta guerra comercial. No vemos marchas en el mundo contra el alza de aranceles, pero sí contra la globalización. Hay una percepción más favorable hacia ese proteccionismo “protector”, ese proteccionismo que nos cuida ante la voraz competencia, aun cuando sacrifique el crecimiento económico. Y eso, mirado a largo plazo, sí que es la principal amenaza de la guerra comercial.

Fuente: La Tercera