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Ruido político y desempeño económico: la tarea pendiente

Según Moody’s, Perú y Chile serían la excepción por su solidez económica. Ambos países son muestra de la diferenciación que hacen los inversionistas.

El último trimestre de 2019 se ve complicado para una región que se mostraba en aparente tranquilidad, en medio del cambio de rumbo político que vivieron las principales economías.

Sin embargo, la turbulencia se ha apoderado de Argentina, Perú, Brasil, Bolivia, y ahora Ecuador -sin dejar por fuera la muy golpeada Venezuela-, amenazando con contagiar al ámbito económico en lo interno, pero también a sus vecinos y a la región en general.

De hecho, un editorial del diario La República de Colombia hizo eco ayer, precisamente, de esa incertidumbre: “La mirada del mundo hacia la región es de máxima preocupación. No es sino echarle un vistazo a lo que sucede con Venezuela, la crónica de un modelo económico destructivo que ha desplazado a más de 6 millones de personas; Ecuador, un país dolarizado que vuelve a ser un polvorín social acostumbrado a los discursos populistas; y Perú, metido en un episodio más de un desgobierno retratado por las pugnas entre el Legislativo y el Ejecutivo que se niegan a pasar la página de su gran corrupción”.

A ello respondió Jaime Reusche, vicepresidente y analista senior de Moody’s en la división riesgo soberano, quien en entrevista con Diario Financiero explicó que la gran duda para fin de año es “si estos países lograrán tener cierto nivel de calma en lo político, que les pueda ayudar a encontrar nuevos motores de crecimiento, considerando que ya el escenario internacional es bastante complejo y le pone mayor presión al desempeño de las exportaciones”.

El panorama está agitado y todo parece indicar que el impulso que traía América Latina, está quedando atrás.

Incertidumbre y debilidad

A juicio de Carlos de Sousa, economista jefe de Oxford Economics, “el ciclo económico en la región ha perdido su momentum”, pero destacó que no es sólo para Latinoamérica, sino un fenómeno global.

“El elemento común es la debilidad de la economía que hace que la gente se sienta descontenta, y proteste y/o vote en contra del gobierno de turno”, explicó en conversación con DF.

Sin embargo, para Jorge Sahd, director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica, ese gran momento ni siquiera ha llegado.

“Nos están acostumbrando a ciclos de incertidumbre (...) Debemos ver qué ocurrirá con los tres grandes de la región: el curso que tome Argentina, la capacidad de Brasil de llevar adelante sus reformas emblemáticas y el sello que Andrés Manuel López Obrador dará a México. Si somos objetivos, el famoso momentum no ha llegado. Si bien han habido cambios políticos relevantes, vemos una Alianza del Pacífico adormecida, un Mercosur expectante de Argentina y un Prosur aún en marcha blanca”, apuntó.

Sahd agregó que Latinoamérica sigue siendo la “eterna promesa”. “Mientras sigamos teniendo una debilidad institucional tan manifiesta, será difícil construir bases para un desarrollo sólido y sostenido”.

Impacto de la política

Los tres analistas coinciden en que uno de los grandes riesgos es la inestabilidad política permanente, que hace eco en las expectativas de expansión e inversión en la región.

“La mejor muestra es el drástico recorte a las perpectivas de crecimiento en la región, donde el FMI proyecta un tímido 0,6% para el PIB”, dijo Sahd.

Al respecto, De Sousa dijo que esperan que “la región (excluyendo Venezuela, porque su caída distorsiona el agregado) crezca sólo 0,8% este año y 1,6% en 2020. Es un resultado mediocre si lo comparamos con los emergentes, que esperamos crezcan 4% este año y 4,3% el que viene”.

Para Reusche, el impacto de un ambiente político volátil está en las inversiones extranjeras y domésticas, que restan impulso a la expansión. “Vamos a seguir viendo diferenciación. Los países que logren demostrar estar bien en los malos momentos van a ser recompensados por los inversionistas extranjeros. Los que se queden estancados y no logren hacer cambios estructurales en sus economías van a seguir sufriendo”, dijo.

Ante esto citó a Perú y a Chile que, a su juicio, “tienen ventaja; son un gran imán para los capitales extranjeros debido a solidez económica y a que hay una suerte de divorcio entre el ruido político y el desempeño económico”.