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Tiempos nublados para América latina

América Latina cerró un convulso y decepcionante 2019, sacudida por una ola de estallidos sociales (Ecuador, Chile y Colombia), crisis políticas (choque de poderes en Perú y grave conflicto post electoral en Bolivia) y con las dos principales crisis –Venezuela y Nicaragua- sin resolver. El crecimiento económico fue anémico: 0.1% promedio regional (CEPAL, 2019), la pobreza volvió a crecer (30.8%) y la reducción de la desigualdad se estancó e incluso volvió a subir en algunos países.

La región ingresa al 2020 en un escenario de ‘democracia irritada” (Innerarity), enojo ciudadano, crispación social, malestar con la política y gobernabilidad compleja.

Sudamérica no es la misma que al inicio de la década pasada, cuando estaba dominada por la centroizquierda o la izquierda del ALBA. Pero tampoco se imponen, de modo exclusivo, los gobiernos conservadores. La región emerge del maratón electoral 2017-2019 fracturada ideológicamente, sin una tendencia dominante y con ciclos electorales cortos.

Observamos, en las urnas, un claro voto castigo hacia los partidos oficiales, y en la calle, un fuerte reclamo a los gobiernos de turno. De las 14 elecciones celebradas durante el rally electoral -excluyo a Bolivia cuya elección fue anulada- en nueve ganó la oposición. Son los oficialismos, con independencia de su signo ideológico, los que están –y continuarán estando- contra las cuerdas.

¿Qué escenario regional prevalecerá en el 2020? Anticipo uno igual o incluso más turbulento que el vivido en 2019. El crecimiento económico seguirá siendo mediocre y uno de los más bajos del mundo: 1.3% promedio regional (CEPAL). Con bajo crecimiento, alto riesgo político y creciente inestabilidad, la región arriesga sufrir una segunda década perdida.

La agenda electoral regional será menos intensa que la de los dos útimos años pero no por ello menos importante. Habrá únicamente dos elecciones presidenciales: Bolivia (3 de mayo) y la República Dominicana (17 de mayo).

Las elecciones bolivianas serán la repetición del fallido proceso electoral del 20 de octubre de 2019, cuyas graves irregularidades precipitaron una fuerte movilización ciudadana y un golpe de estado disfrazado de “sugerencia” que produjo la salida de Evo Morales y la llegada de un gobierno interino. En estos comicios del 3 de mayo, podrá participar el MAS pero no Evo. El frente opositor, de momento, está muy fragmentado en varias candidaturas incluidas la del ex presidente Carlos Mesa, la del pastor evangélico Chi Hyun Chung y la alianza de los líderes cívicos Luis Fernando Camacho y Marco Pumari. Una oposición muy fragmentada aumenta las posibilidades de un triunfo del MAS que definirá su candidato el próximo 19 de enero en Buenos Aires.

En la República Dominicana, el oficialista PLD -que lleva en el poder cuatro períodos seguidos-, buscará continuar cuatro años más de la mano de su candidato Gonzalo Castillo. La fuerte disputa entre el presidente Danilo Medina y el ex presidente Leonel Fernández produjo la fractura del PLD y la candidatura presidencial de Fernández con un nuevo partido (PTD); división que aumenta la posibilidad de un triunfo del opositor PRM encabezado por Luis Abinader.

La agenda se completa con las elecciones extraordinarias para elegir el nuevo Congreso peruano (26 de enero) y las legislativas venezolanas, dirigidas a renovar por completo la nueva Asamblea Nacional. En México, en 2 de los 32 estados habrá elecciones: en Coahuila (Congreso local) y en Hidalgo (municipal). Varios países tendrán elecciones locales entre ellos Costa Rica, República Dominicana, Uruguay, Paraguay y Brasil. Chile tendrá un año electoral intenso con un plebiscito, el 26 de abril, para decidir si los chilenos desean o no una nueva Constitución y bajo qué mecanismo y, de ganar la opción del sí, en octubre, junto a las elecciones locales y de gobernadores regionales, se elegirán los nuevos constituyentes. 2020 será otro año desafiante para los gobiernos latinoamericanos como podemos observar a la luz del reciente y fallido “golpe al parlamento” perpetrado por el régimen autoritario de Maduro en contra de la oposición liderada por Juan Guaidó.

El contexto regional continuará caracterizado por alta incertidumbre e intensa conflictividad social y política. Para Eurasia, el malestar social en nuestra región es uno de los 10 riesgos mundiales más importantes del 2020. Y, según el mapa de riesgo de inestabilidad de The Economist 2020, los países más vulnerables durante el presente año son: Nicaragua, Guatemala, Brasil, Honduras, Chile, México y Paraguay. Pese a no figurar, en lo personal agrego a la Argentina en esta lista debido a la compleja situación económica y social que vive el país.

Debemos asimismo monitorear tres eventos extra regionales debido al fuerte impacto de los mismos en nuestros países: el juicio político a Trump y las elecciones norteamericanas del 3 de noviembre en la que busca ser reelecto, la marcha de la economía china y las negociaciones comerciales entre este país y los EEUU.

Frente a estos “tiempos nublados” (Octavio Paz), los mandatarios tendrán que concentrar su energía en oír mejor a sus sociedades, reformar los sistemas políticos para revertir la crisis de legitimidad que les afecta, recuperar la confianza de sus ciudadanos y aprender a gobernar en un contexto de alta complejidad, volatilidad e incertidumbre.

Tendrán que hacer crecer a sus economías, negociar un nuevo pacto social y responder a la mayor presión proveniente de los sectores medios quienes demandarán con fuerza bienes públicos universales de calidad y movilidad social ascendente. Deberán ofrecer, asimismo, soluciones democráticas a los problemas de la democracia, mejorar su calidad y resiliencia, y afianzar la gobernabilidad para evitar una peligrosa escalada de fuerte retórica populista, que termine empeorando más aún la turbulenta coyuntura regional.

Fuente: El Clarín