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La nueva generación de thinks tanks que piensan a Chile

El jueves 14 de mayo, en la red social zoom, se dieron cita, en un foro virtual bajo el título de “Chile post pandemia. Nuevos horizontes para la educación”, varios personajes que no suelen encontrarse.

Se trataba de los expertos Camila Miranda y Víctor Orellana (Nodo XXI), Josefina Araos (IES) y Gonzalo Muñoz (RED). Representantes de centros de pensamiento de la izquierda y la derecha, debatiendo sobre un tema común. Fue la primera vez, pero no será la última. El 28 de mayo, los mismos centros volverán a dar una charla conjunta, esta vez sobre el tema “Miradas urgentes a la salud del futuro”. Encuentros que, dicen, seguirán.

Es una muestra de cómo en los últimos años, pero especialmente desde el estallido social ha aumentado la actividad- y posiblemente la influencia- de una serie de centros de pensamiento que vienen a renovar el mapa de los thinks tanks chilenos y que, de paso, han generado una nueva capa de intelectuales, bastante transversal y conectada entre ellos. En un ambiente liderados por instituciones señeras y con muchas acciones e influencia, como Cieplan, el CEP, LyD, Chile 21 y por otras entidades, antiguas y nuevas, ligadas a partidos políticos- Igualdad, CED, Libertad, Jaime Guzmán, Horizontal, Ical, FPD-los integrantes de estos nuevos centros que hacen noticia, dicen que ellos aportan algo “distinto”.

“Hay una diferencia con lo que hacen los centros tradicionales, tanto de la derecha como la Concertación, que apuntan a defender y apuntalar una pelea política más anclada en los dilemas de la transición. Ahora se busca enfrentar un nuevo ciclo histórico, que viene junto l procesos constituyente. Hay una línea que viene del estallido, y que se complica más con la pandemia, y que está exigiendo transformaciones de tipo institucional”, dice Carlos Ruiz, presidente de Nodo XXI.

En esta misma línea, varios expertos consultados por “El Mercurio”, coinciden en que el auge de estos centros va de la mano con la caída en la popularidad de la política contingente.

“Lo que octubre mostró es que se hace muy necesaria una reflexión que no esté atada a la pura contingencia, a la pura coyuntura y a la técnica legislativa. Sino una reflexión que tome más parámetros de la realidad y sea interdisciplinaria”, dice el columnista, integrante del IES y director de “Signos”, Daniel Mansuy. Una buena muestra s el intercambio que sostuvo con Fernando Claro de la Fundación para el Progreso, sobre el pensamiento liberal. Un debate que para algunos viene a encender ideas en la centroderecha.

Estos nuevos centros-con mucha presencia en los medios- vienen de varios mundos, como la derecha, la izquierda, el mundo estudiantil, las universidades, regiones. Y están compuestos, en su mayoría, por gente joven, muchas veces con doctorados y formación académica en el extranjero.

Todo tipo de derechas

Uno de los sectores con mayor proliferación y actividad de los centros de pensamiento es la centro derecha.

Un ejemplo, es el Instituto de Estudios de la Sociedad, IES, dirigido por el abogado Claudio Alvarado, y con Daniel Mansuy como uno de sus rostros más conocidos.

Liberales en varios temas polémicos para el sector- aprueban la nueva Constitución- y conservadores en lo moral, han ganado mucha influencia en pocos años. En 2015 sacaban dos libros al año. Hoy, son cinco y una revista. Asimismo, su presupuesto aumento 100 millones en un año. Hoy, varios políticos como Mario Desbordes (RN), Andres Allamand (RN) y Jaime Bellolio (UDI), les prestan atención.

Cuenta Alvarado que “cuando se acabe la pandemia, vamos a entrar a un periodo similar al de la posguerra. Y nosotros queremos tener una contribución ahí. Por eso, buscamos generar una nueva perspectiva para las políticas públicas, con distancia d la política contingente”.

Otro ejemplo en este sector es Idea País, centro de pensamiento que se define como “social cristiano”, desde donde surgió, por ejemplo, el diputado Diego Schalper (RN). Según cuenta su director ejecutivo, Pablo Valderrama, uno de sus principales focos es la “formación política de jóvenes” en universidades y colegios.

También de líneas formadora es el instituto Res Pública. Esta entidad, que se define como “liberal conservadora”, se manifiesta en contra de la nueva constitución, y tiene como modelos a figuras internacionales como el senador estadounidense Marco Rubio y el primer Ministro británico Boris Jonhson. Entre sus cercanos cuenta con el ministro de Bienes Nacionales, Julio Isamit- uno de sus fundadores- y el historiador Alejandro San Francisco, quien es su director de Formación.

Una línea distinta dentro de la derecha es la que representa la Fundación para el Progreso, creada en 2012 por el empresario Nicolás Ibáñez y que tiene al columnista y escritor, Axel Kaiser, como su figura más prominente.

Para su director nacional, Ricardo Neumann, su pensamiento, y visión de futuro se resumen en un problema cultural. “La desintegración social seguirá creciendo si no somos capaces de transmitir que detrás de las políticas públicas y el crecimiento del PIB hay un trasfondo moral que es el que finalmente nos llevará a un desarrollo más integral y humano”, dice. Él destaca, además, que hace unas semanas la prestigiosa revista Forbes destacó a FPP como uno de los centros de estudio con mayor impacto cultural en el mundo digital.

Asimismo, han destacado también diversos centros que dedican sus operaciones a nichos muy específicos.

En el caso de AthenaLab que se enfoca en temas internacionales y de defensa, desde el año pasado.

“Parte de la explicación de nuevos institutos y centros están ganando espacio tiene que ver con su capacidad de plantearse nuevas interrogantes y generar respuestas más integrales y menos sectoriales”, dice el Director Ejecutivo de la Entidad, Juan Pablo Toro.

Un ejemplo distinto en nichos es la Fundación Piensa, que centra sus actividades en la Región de Valparaíso, con el objetivo primario de avanzar en la descentralización de Chile.

“Somos un equipo joven (28 años en promedio) y “provinciano”. Quizás por lo mismo, creemos firmemente en la necesidad de renovar el discurso y trabajar por un “nuevo Chile”, donde existían más rostros y haya mayor discusión territorial”, dice Pedro Fierro, director de Proyectos de la Fundación.

Izquierda frenteamplista

Varios de los expertos consultados- de izquierda y de derecha- coinciden en nombrar a Nodo XXI, el centro de estudios que ha sido modelo para varias de las ideas del Frente Amplio, como “uno de los más destacados de su sector”.

Pese a que no está ligado formalmente, al bloque político, es considerado como “su brazo intelectual”. Aunque, últimamente, parece estar tomado vida propia.

“Nodo está tomando las ideas que el Frente Amplio no ha podido capitalizar después del estallido”, dice una fuente. En este contexto, sus figuras más importantes son su presidente, el sociólogo, Carlos Ruiz y el director Giorgio Boccardo. “Apuntamos a confrontar nuestras diferencias, entre otros centros y en la sociedad, de una forma abierta, dialogante, transparente, con miras a transformaciones que nadie niega”, explica Ruiz.

En un lugar similar del espectro político hay dos fundaciones que han destacado en los últimos tiempos. Fundación Sol que está relacionada con los sindicatos y el mundo social y se define como “fuera del eje institucional”- RED, creada por la ex RD, Javiera Parada y con cercanía a congresistas de ese partido como Miguel Crispi.

Caracterizada por su impulso al proceso constituyente- forma parte de un grupo de centros por el apruebo y la Convención Constituyente- RED fue fundada en 2013 pero ha aumentado su alcance, incluso integrando su directorio figuras como el ex canciller Juan Gabriel Valdés.

“Nuestra idea es aportar a los debates que tengan que ver con la profundización democrática desde las políticas públicas”, dice Parada.

Más hacia el centro, la izquierda se ve menos poblada. Quizás la entidad más destacada es Espacio Público, fundada por el economista Eduardo Engel, en 2012. Este think tank ha hecho noticia especialmente en las últimas semanas por ser protagonista del debate sobre la “transparencia” de los datos que ha sido dados a conocer sobre los contagiados por el coronavirus.

Además de eso, uno de sus proyectos e que están abocados, según su presidente, Diego Pardow, es en “plan de propuestas de recuperación resiliente, o verde, para recuperar la economía, pero de una manera que se haga cargo de la situación climática e que estamos”, dice sobre la entidad, donde además participan, entre otros, la economista Andrea Repetto y los ex ministros José de Gregorio y Eduardo Bitran.

Otro think tank concertacionista que ha dado que hablar últimamente es “Horizonte Ciudadano” fundado por la ex Presidenta Michelle Bachelet. Ella misma ha participado en dos foros virtuales en las últimas dos semanas. Su Presidenta es la socialista Paulina Vonanovic y busca combinar el trabajo de terreno con las ideas.

El rol de las universidades

Desde las universidades también han surgido varios centros de pensamiento, los que se agregan a las facultades y escuelas, especialmente las de gobierno, que existen en la PUC, UDD, UAI, entre otras, siguiendo un modelo típicamente norteamericano.

Uno de ellos es el Centro de Estudios Internacionales de la UC (CEIUC), que durante la pandemia, ha organizado varios foros on line con expertos, sobre temas como la pandemia en la Política Exterior, la guerra comercial y las relaciones Chile-China.

La entidad, que estuvo encargada de redactar la propuesta para la Modernización de Cancillería, tiene como objetivo “transformarnos en un foro de análisis del impacto global de pandemia en el orden internacional y sus consecuencias para Chile”, según su director, Jorge Sahd.

Otro ejemplos de instituciones surgidas de universidades, que han tenido mucho protagonismo en el debate post pandemia, son el Observatorio Cultura, Consumo y Sociedad de la UC; el instituto de investigación en ciencias sociales UDP- donde destaca el investigador Claudio Fuentes-; el Centro de Estudios del Conflicto y Cohesión Social (COES); el Instituto de Estudios Avanzados USACH (donde la académica Kathya Araujo suele aparece en varios medios y columnas) y el emergente Centro Signos, de la Universidad de los Andes, dond destacan jóvenes investigadores como Matías Petersen y Manfred Svensson.

Son algunos de los thinks tanks que están marcando pauta durante estallido y pandemia. Y que, por lo que se ve, tendrán un rol que jugar en lo que viene.

Fuente: El Mercurio