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Perú: la tormenta perfecta

peruDicen, quienes estuvieron presentes en la sesión del Congreso peruano del 10 de septiembre, que cuando el congresista Edgar Alarcón, presidente de la comisión de fiscalización de la entidad y excontralor, anunció que presentaría tres grabaciones “anónimas”, inmediatamente captó todo el interés de su audiencia.

Y es que, desde que se dieran a conocer los videos de Vladimiro Montesinos, en el 2000, en Perú “grabaciones” es prácticamente sinónimo de “terremoto político”; las herramientas favoritas para derribar presidentes, candidatos y diversos actores influyentes.

Y en este caso, la premisa volvió a cumplirse, pues en los audios se escuchaba claramente, entre otras cosas, cómo el Presidente Martín Vizcarra coordinaba con su secretaria, Karem Roca – quien habría grabado las conversaciones – una respuesta falsa para dar a la fiscalía en las investigaciones por las asesorías del cantante Richard Cisneros o “Richard Swing”. Un personaje de trayectoria desconocida que fue contratado nueve veces en tres años por el Ministerio de Cultura de Perú para dar supuestas charlas de “Liderazgo Transformador Sapiencial”. Asesorías que se investigaban desde mayo, al sospechar que tenían su origen solo en la amistad de Vizcarra con el artista.

Tras la revelación de los audios, dicen, poco a poco comenzó a surgir un rumor desde un sector de los congresistas: “vacancia”, era lo que se escuchaba. Y el mismo día, en tiempo récord se citó a una sesión para votar la remoción del Presidente Vizcarra por “incapacidad moral”. Mientras, en el seno del poder legislativo, los opositores a la propuesta acusaron una “operación política” orquestado desde la presidencia del Congreso o incluso un “intento de golpe de Estado”.

El viernes los congresistas votaron. Y el mandatario salvó su cargo, por el momento. Pero igualmente habrá una investigación. Y quizás otros intentos de destitución.

Por eso, según expertos, la reputación política de Vizcarra, construida alrededor de una estrategia “anticorrupción” quedó seriamente malherida, sumiendo a Perú, una vez más, en una crisis política que no parece tener fondo, de cara a las elecciones presidenciales y de congresistas de abril.

Pero no solo en Perú preocupa lo que sucede. También en Chile. Si bien en el Gobierno se considera como “muy poco aconsejable intervenir en los problemas internos de Perú”, ven con gran inquietud la incertidumbre y el vacío de poder del que se ha transformado en el principal socio de los proyectos de política exterior del Presidente Sebastián Piñera. Proyectos que hoy, con una Argentina impredecible, necesitan otro vecino.

Una opinión en la que coinciden varios expertos, que además ven la inestabilidad de Perú como “posiblemente contagiosa”, en algunos frentes.

Prosur y Grupo de Lima, los hitos

Fuentes diplomáticas recuerdan que, cuando se lanzó la idea de Prosur, la primera reunión de cancilleres al respecto fue en Lima, en enero de 2019. De ahí adelante, cuenta, Perú estuvo siempre comprometido con la creación del nuevo foro bilateral. De hecho, fue el país que envió a las autoridades de más alto rango a las discusiones para crear el organismo. Los cancilleres de esa época, Ampuero y Popolizio, hablaban todos los días sobre el tema.

Asimismo, según se cuenta, en su momento, la Cancillería chilena encontró en Torre Tagle su aliado más cercano a la hora de crear consensos en torno al tema de la crisis venezolana. Igualmente, se valora mucho que Perú se sumara a la fallida posición de La Moneda para postergar las elecciones del Banco Interamericano del Desarrollo.

Según fuentes de la Cancillería de Perú, ellos ven a Chile como el vecino con el que hay “más coincidencias” en materia de política exterior, algo que se ha mantenido, pese a las sucesivas crisis políticas en ese país. Esto, principalmente, debido al foco comercial hacia el Asia – Pacífico que tienen ambas naciones, que los ha impulsado varias veces en foros multilaterales. Un punto que se quiere seguir profundizando con la presencia del nuevo embajador peruano en Chile – que comenzó a trabajar esta semana tras su período de cuarentena -, el ex vicecanciller Jaime Pomareda, quien es especialista en termas APEC.

“El Presidente Vizcarra ha tenido una línea especialmente coincidente con Chile, porque ambos países miran el Pacífico como el principal mercado de destino de sus exportaciones, y coinciden en parte de la matriz exportadora”, replica José Luis Parra, director ejecutivo del Observatorio Estratégico Alianza del Pacífico.

Es una definición con la que se coincide en el Gobierno chileno, desde el que se destacan diversos gestos que probaría la buena relación.

El primero es el estrecho involucramiento de Chile en las actividades del bicentenario del Perú. De hecho, la semana pasada, el Presidente Piñera envió un mensaje online que fue leído en el acto organizado en conmemoración de los 200 años de la Escuadra Libertadora. Una ceremonia en el que uno de los pocos embajadores que estuvo en forma presencial fue el representante nacional en Lima, Andrés Barbé.

Otro gesto es el hecho de que los Comité de Frontera entre ambos países – reuniones en las que participan todas las autoridades relacionadas con temas fronterizos – no se han detenido, pese a la pandemia. De hecho, la última se realizó online el martes pasado.

Ambos países, además, han tenido conversaciones para encontrar “soluciones comunes a problemas comunes”, como la crisis sanitaria actual.

Es un modelo que en La Moneda hoy creen que puede estar en riesgo, pues, tradicionalmente, los problemas internos en Perú han tenido un reflejo en su política exterior, sobre todo en época electoral.

“No se descarta que puedan surgir movimiento de reivindicación populista o nacionalistas”, dice Paz Milet, profesora del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. Algo que, se teme, pueda generar un efecto “espejo” en el resto del vecindario.

“El mejor vecino no necesariamente es el más amigo de Chile, sino que el más estable. La inestabilidad de un país vecino siempre va a afectar a Chile” agrega el ex subsecretario de defensa Gabriel Gaspar. Coincide el exembajador Fabio Vio, para quien “es fundamental que nuestros vecinos estén en buenas condiciones democráticas y estén estables. Necesitamos afirmarnos mutuamente”, dice, a la vez que pone énfasis en los panoramas complejos de Bolivia y Argentina.

Lo que más preocuparía a La Moneda son los efectos que la crisis política pudiera tener en la Alianza del Pacífico, bloque que ya no genera un gran interés en México y que está, actualmente, en segundo plano para Colombia.

Sin embargo, el grupo continúa generando interés de posibles socios extranjeros, como, por ejemplo, el Reino Unido. Es por ello que, en la gestión del canciller Andrés Allamand, se buscaría potenciar el bloque. Pero sin el concurso de Perú, sería imposible.

“Junto con Chile, el Perú fue y es eje de la Alianza del Pacífico. Además, cultural y económicamente somos países complementarios. Tampoco podemos soslayar que el Perú es un país diplomáticamente influyente a escala regional y extrarregional”, dice José Rodríguez Elizondo.

No es la única preocupación, según fuentes entendidas. También hay cierta inquietud de que, de complicarse aún más la situación política de Vizcarra, este pueda echar mano a organismos internacionales, como Prosur o la OEA, para defenderse. Algo que, dicen, no convendría a Chile.

Otro punto relevante que se analiza es el de los migrantes. Fuentes peruanas dicen a “El Mercurio” que muchos residentes han vuelto a su país durante la pandemia. Pero hay quienes creen que, dependiendo de cómo maneje Chile su recuperación económica, es probable que vuelvan pronto, acompañados por familiares que se quieran alejar de los problemas de su país. Y quizás seguidos por una pequeña ola de venezolanos, que actualmente residen en el sur de la vecina nación. Algo que complicaría al gobierno en medio del polarizado debate sobre el tema, en el Congreso y la sociedad, que hay actualmente.

Sistema en descomposición

Alberto Fujimori, condenado por delitos de lesa humanidad y corrupción; Alejandro Toledo, detenido en Estados Unidos por el caso Lava-jato; Ollanta Humala, acusado e investigado por el mismo caso; Pedro Pablo Kuczynski, renunciado y en arresto domiciliario; Alan García, fallecido, tras suicidarse antes de ser detenido. Es el panorama de casi todos los que han sido presidentes de Perú, desde 1985 hasta ahora.

Entre los expertos en el tema, hay coincidencia en que la crisis es resultado del desplome total de las instituciones política peruanas.

“Hay una descomposición inmensa del sistema político. En las últimas décadas se instaló la corrupción como práctica generalizada. Al mismo tiempo, hay una deformación del rol de los partidos políticos, que son utilizados como máquinas electorales clientelistas, sin objetivo alguno”, explica Gaspar.

Esto habría desembocado en una especia de populismo institucionalizado. “En Perú han prevalecido los movimientos políticos de carácter coyuntural para llevar a presidentes a movimientos políticos muy nuevos. Hay muy pocos partidos con representación nacional”, explica Milet.

Un ejemplo es que actualmente en el Congreso hay 18 grupos parlamentarios distintos, que puede que se dividan aún más, de cara a las elecciones de abril.

“Los actuales actores, los congresistas, son gente inexperta, muchas de sus decisiones o son al borde del reglamente o de la responsabilidad”, dice el analista peruano José Carlos Requena. Un perfil que se aplica también a muchos de los favoritos que se perfilan para suceder a Vizcarra (quién aún tiene un 55% de aprobación).

Es el caso del exarquero de Alianza Lima y actual alcalde del Distrito de La Victoria, George Forsyth, quién en las últimas encuestas aparece con un 25% en intención de voto. De 38 años, hijo del actual embajador de Perú en Japón y de la Ex Miss Chile Verónica Sommer, está en el primer plano desde hace solo dos años.

En segundo lugar, pero con un porcentaje mucho más bajo (10%) aparece el general retirado Daniel Urresti, exmisnitro de Interior de Ollanta Humala. Luego está Keiko Fujimori – quien esta semana se manifestó en contra de la vacancia – con un un 7%, y tras ella la candidata del izquierdista Frente Amplio, la excongresista Verónika Mendoza.

¿Quién será el encargado de recuperar Perú? Difícil de adivinar.

“El presidente queda muy magullado. Los candidatos más populares no tienen mucha experiencia. Y sabemos que, en Perú, una de cada dos personas decide su voto en la última semana”, concluye Requena.

Es la tormenta perfecta peruana que, se cree, durará mucho tiempo más.

Fuente: El Mercurio