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América Latina 2022: aumenta el riesgo político

El índice de “Riesgo Político América Latina 2022” del Centro de Estudios Internacionales UC (CEIUC) arrojó esta semana una conclusión clara: el riesgo político aumentará en la región. Debemos prepararnos para otro año de tiempos nublados, caracterizado por altos niveles de incertidumbre, volatilidad, polarización y, por cierto, riesgo político.

El índice identificó diez riesgos en este orden de importancia: 1) erosión de la calidad de la democracia; 2) cambio climático y escasez hídrica; 3) resurgimiento de las protestas sociales y violencia; 4) agravamiento de la crisis migratoria, que sube dos puestos desde el año pasado; 5) aumento de economías ilícitas; 6) polarización política y noticias falsas; 7) caída de la inversión extranjera; 8) creciente irrelevancia regional; 9) incremento de los ciberdelitos; 10) mayor presencia de China en la región.

Si bien la región está cerrando un año sobre el 6% de crecimiento del PIB, luego del brutal desplome del año anterior (6,8, Banco Mundial), el rebote parece ser insuficiente e insostenible. Las proyecciones para este año son tímidas y heterogéneas entre los países, con un crecimiento de alrededor de 3% (CEPAL). Así, América Latina se transformaría en la región de menos crecimiento a nivel mundial y, de mantenerse las estimaciones al 2023, se encamina hacia una nueva década perdida como lo fue en los 80. A esto se suma el creciente riesgo político, que no sólo significó en 2021 una disminución de la llegada de inversión extranjera, sino también una masiva salida de capitales: 128 mil millones de dólares (Instituto de Finanzas Internacionales).

Con el triunfo de Gabriel Boric en Chile, la pregunta es cómo se reconfigurará el mapa político luego de las elecciones en Colombia y Brasil, donde los candidatos que hoy lideran las encuestas son ambos de izquierda (Gustavo Petro y Lula). De confirmarse la tendencia regional de voto de castigo a los oficialismos de turno (12 de 13 elecciones han cambiado de signo político desde 2019), la derecha vería reducida su presencia a tres países: Uruguay, Ecuador y Paraguay.

Así, este 2022 estará marcado por altos niveles de incertidumbre y riesgo político, con demandas ciudadanas y expectativas cada vez mayores, luego del profundo impacto de la pandemia. Esto configura un triple desafío para los gobiernos latinoamericanos.

El primero, de gobernabilidad. El índice advierte una erosión de la calidad de la democracia y una mayor tolerancia a gobiernos “no democráticos”, mientras resuelvan los problemas (51% según Latinobarómetro). El segundo, de expectativas. Las frecuentes protestas sociales, muchas de ellas violentas y lideradas por jóvenes, están relacionadas con expectativas frustradas de una generación que espera más, pero con una economía estancada y gobiernos incapaces de procesar el profundo cambio social de las últimas dos décadas. Y, por último, un desafío de certezas. La incógnita sobre el impacto de las nuevas variantes de la pandemia, los desequilibrios macroeconómicos liderados por la inflación y el menor margen fiscal elevan los niveles de incertidumbre.

Dar respuesta positiva a estos “tiempos recios” no será tarea fácil. Los mandatarios – en su mayoría con bajos niveles de popularidad y en minoría en los Congresos – tendrán que gobernar en tiempos de alta complejidad, volatilidad y riesgo político. Algo que aplica al caso chileno, que estará marcado por la orientación que tome su nuevo gobierno y por el destino del proceso constitucional.

Fuente: Diario Financiero