Opinión

Venezuela: la agonía de la libertad

La Carta Democrática Interamericana de la OEA establece que constituyen elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación de los poderes públicos.
Un análisis de la situación que afecta a Venezuela, a la luz de dichos elementos, concluye que la democracia representativa que gradualmente se ha ido deteriorando hoy día ha colapsado.
En efecto, con la elección e instalación de la Asamblea Constituyente con violación tanto de las normas de la propia Constitución bolivariana como del Derecho Internacional, sin perjuicio del fraude electoral y la manipulación de los resultados electorales, como la destitución ilegal de la fiscal Luisa Ortega como su primera medida, se ha configurado una ruptura del orden democrático y la instalación de una dictadura narco-comunista en Venezuela, no sorprendentemente defendida por el Partido Comunista chileno. Así como ayer defendió a la dictadura de la Unión Soviética, ha defendido y sigue defendiendo la dictadura cubana, hoy defiende la dictadura de Maduro.
El camino de la negociación y el diálogo, que sólo ha servido a los intereses del presidente en su camino a instalar una dictadura se encuentra cerrado. Sólo cabe la lucha heroica del valiente pueblo venezolano que día a día se manifiesta en las calles y la presión de la comunidad internacional en orden a terminar con la dictadura de Maduro y encaminar un proceso de transición y recuperación de la democracia representativa y respeto de las libertades fundamentales y derechos humanos en Venezuela. En lo inmediato, el cese de la Asamblea Constituyente y el restablecimiento de la Asamblea Nacional con todas sus facultades, como asimismo la liberación de los presos políticos y el término de la violenta represión contra los opositores.
En efecto, la lucha de la oposición, simbolizada en los líderes Capriles, López y Ledesma, la mayoría de la Asamblea Nacional y la destituída fiscal Luisa Ortega, debe ser apoyada con una fuerte presión internacional en contra del gobierno de Maduro, traducida en el no fácil desafío de aislar la dictadura sin agravar la crisis económica, social y humanitaria que sufre el pueblo venezolano.
En ese sentido, positivos desarrollos constituyen la aplicación de la “cláusula democrática” del Mercosur y la suspensión de Venezuela de esa organización subregional, el no reconocimiento de la elección de la Asamblea Constituyente por el Secretario General de la OEA, la Unión Europea y algunos países latinoamericanos, y las sanciones económicas de EEUU contra Maduro y otros dirigentes de la dictadura.
Ahora corresponde que la OEA aplique finalmente la Carta Democrática Interamericana y, si ello no es posible, por la coaptación de algunos países del Caribe y otros, que los demás avancen en la aplicación de sanciones y la cooperación en orden a ayudar a la transición democrática en Venezuela.

Fuente: Diario Financiero

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