Opinión

APEC 2019

       

La APEC 2019 será el evento internacional más importante que tendrá como anfitrión al próximo gobierno. Este foro de cooperación Asia-Pacífico agrupa a 21 economías, del peso de EEUU, China, Japón o Australia. Sus cifras son sorprendentes: 40% de la población mundial, alrededor del 60% del PIB mundial y casi el 50% del comercio global. Si a eso sumamos que el comercio de Chile con la zona alcanza prácticamente la mitad de nuestro intercambio, lo que se acuerde en el foro tendrá implicancias directas para el país.
¿Cómo debiéramos aprovechar la APEC 2019? Lo primero es fijar metas ambiciosas, que guíen la nueva etapa de integración de los países. En 1994 los países APEC acordaron un conjunto de metas con el fin de lograr mayor apertura del comercio e inversión al año 2020. Los compromisos incluían la reducción de aranceles y barreras, facilitación de comercio y la promoción de acuerdos bilaterales y multilaterales. Si bien aún no se logra una total apertura, los avances a la fecha han sido significativos y las metas han guiado la agenda del foro.
Chile no se ha quedado atrás en la defensa del libre comercio. Lo hizo con convicción en los años 80, cuando decidió bajar unilateralmente los aranceles para abrirse al mundo. Y lo continuó con responsabilidad a partir de los años 90, con la negociación de distintos acuerdos comerciales. En 2004, cuando Chile fue anfitrión de la APEC, el contexto era otro. Los TLC con EEUU y la Unión Europea eran nacientes y la intención de negociar con China recién se declaraba. El desafío de la época era cómo estos nuevos acuerdos tendrían impacto en un mayor acceso a esos mercados de parte de nuestras empresas.
Con miras a 2019, el escenario será distinto. Hoy Chile cuenta con 26 acuerdos comerciales suscritos, que involucran a 64 economías y más del 95% del intercambio comercial. Nuestra política comercial ha sido reconocida y logrado un apoyo transversal, algo que ya quisieran muchas otras políticas públicas. Pero eso no puede llevarnos a la inercia de “negociar por negociar”, sin reflexionar sobre cómo le damos un nuevo impulso a nuestra agenda de integración. La APEC 2019, sin duda, puede ser ese punto de inflexión.
Lo primero será lograr el compromiso de los países para acelerar la creación de una zona de libre comercio Asia-Pacífico, conocido por sus siglas en inglés como FTAAP. Esto significaría facilitar el comercio en una población de más de 2 mil millones de personas. Frente a las dificultades del Acuerdo Transpacífico de Comercio (TPP), este acuerdo -aunque menos profundo– puede ser un paso fundamental en la integración Asia-Pacífico.
Un segundo tema será profundizar la integración de la Alianza del Pacífico (AP) con la APEC, aprovechando la futura incorporación de Canadá, Singapur, Nueva Zelanda y Australia como Estados asociados. El poder de negociación de Chile con los países asiáticos se reforzará si actúa como AP, a la vez que se hará más atractivo para esos países acceder a un mercado de mayor tamaño y reglas comunes. Iniciativas como una hoja de ruta conjunta para el comercio de servicios o la creación de una visa de negocios Alianza del Pacífico, son ideas concretas para facilitar la integración APEC-AP.
Lo tercero será proponer una agenda de simplificación regulatoria pro-inversión y comercio. En nuestra participación en Vietnam como Centro de Estudios Internacionales y Observatorio de la Alianza del Pacífico, pudimos constatar que la mayor inquietud tenía que ver con asuntos regulatorios. Ahí se dará la batalla en los próximos años. Para abordarlo, la clave será incorporar al sector privado de manera más activa y enfocarse en sectores críticos. Fomentar el comercio de servicios, la integración financiera y el desarrollo de la economía digital, como una forma de internacionalizar nuestras pequeñas y medianas empresas, debieran estar en el centro de esta agenda regulatoria.
La APEC 2019 también debe ser una hoja de ruta para nuestras mejoras internas. Para ese año debiéramos llegar con una política comercial y de inversiones más moderna e integrada, donde nuestras agencias actúen de manera más coordinada, y donde Chile, una vez más, sea un referente en materia de integración económica.

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