Opinión

La doble presidencia Franco-Alemana del CSNU

La doble presidencia Franco-Alemana del CSNU: Más allá que las diferencias.

Cada mes, la presidencia del consejo de seguridad de la ONU cambia en el orden ortográfico la traducción al inglés los nombres de los 15 países asociados (5 permanentes y 10 no permanentes). En Marzo y Abril, Francia y Alemania decidieron unir sus mandatos para trabajar juntos durante esos dos meses y demostrar una alianza Franco-Alemana fuerte y decidida.

Los dos países declararon 3 prioridades:

  • La protección humanitaria del personal y el respeto del derecho internacional
  • La resolución de los conflictos
  • Defender a las mujeres e involucrarlas más en los procesos de paz

Para entender esa decisión de unión especial, se tiene que contextualizar los siguientes hechos. En primer lugar, el chaos del Brexit tiene su importancia. Para la Gran Isla, se considera una catástrofe diplomática ya que la telenovela, es decir, la falta de conciliación y el retraso en el proceso de salida, le ha quitado veracidad como influencia en la escena internacional, siendo esto confirmado por el último reporte del Global Britain in the United Nations. Pero aún fragilizada, Great Bretain acompaña a Francia como países europeos en la mesa de negociación del consejo de seguridad de la ONU de los países con veto. Si el Brexit llega a su fin y que el Reino Unido deja la Unión Europea, Francia será el único país de la E.U al CSNU. Compartir entre Francia y Alemana la Presidencia del consejo de seguridad de la ONU es una señal fuerte de cooperación europea, lanzado a los otros países.

Además de las estacas recién mencionadas, la decisión de hacer la doble presidencia tiene otro desafío; Algunas voces se aprovecharon de este probable terremoto diplomático inglés, como el Ministro de Financias alemanas Olaf Scholz en noviembre del 2018, quien propuso que Paris dejara su silla del CSNU, y que la misma sea entregada a un nuevo representante de la Delegación Europea. Este parece un desafío bien grande, puesto que pocos fueron los temas que unieron los países de la Unión. Sin embargo, esta opción tiene su ventaja, de obligar a los Países de la Unión Europea a ponerse de acuerdo sobre temas decisivos, como la cooperación en política exterior y de defensa, porque tendrá que debatir con grandes potencias nucleares cuales son Estados-Unidos, Rusia o China. Aun si fuera jurídicamente posible, considerando que es contrario a los estatutos de la ONU y que viendo la historia del Francia, nunca dejaría su puesto, este desafío parece interesante.

El reclamo alemán, de poder sentarse en el Consejo de Seguridad de la ONU a largo plazo, es una demanda recurrente de Berlín. Sin embrago, aunque Francia apoya oficialmente la presencia de Alemania, nunca predijo que esto sería un detrimento de su propia posición. Ningún elemento en este sentido está incluido en el Tratado de Aix-la-Chapelle del 2018. Alemania no debe dar la impresión de que está volviendo al viejo diseño de querer reducir la influencia de Francia en Europa, al contrario, si nos basamos en los dichos del canciller Kohl quien a menudo citaba a Thomas Mann: "Mejor una Alemania europea que una Europa alemana". Alemania debe vivir en igualdad con Francia, para figurar en el pacto fundacional de la construcción europea.

Para un país como Francia, poder expresar su opinión en este lugar geopolítico estratégico permite a Paris ser más que un actor mediano. Este desafío de presidencia común con Alemania, tiene una fuerza simbólica muy poderosa y muy ambiciosa. No puede presentar incertidumbres de interpretación, ya que será benéfico solamente si los dos países permanecen como líderes unidos de la Unión Europea.