Opinión

Alianza del Pacífico, oportunidad para las PYMES

La Alianza del Pacífico (AP), conformada por países muy parecidos en diversos factores, como la baja distancia cultural -“el factor que recoge las diferencias culturales relativas a la forma de hacer negocios y todas las contingencias propias del país de destino que dificultan el buen entendimiento y el desarrollo de las diferentes transacciones y acuerdos comerciales” (Almodovar, 2008)— viene generando grandes expectativas como un bloque muy homogéneo para concretar oportunidades de crecimiento económico.

Sus cuatro miembros (Chile, México, Perú y Colombia) tienen una clara orientación a los mercados internacionales, como lo muestran sus índices de apertura comercial, alcanzando niveles del 80% como es el caso de México y en promedio supera el 50%; con acuerdos comerciales comunes con los mercados más importantes del mundo como es el caso de Norte: América, Europa, con dos de los mercados más grandes de América Latina como es el caso de Brasil y Argentina, así como acuerdos con China e India en proceso de consolidarse.

Sin embargo, cuando esta semana se celebre la cumbre empresarial de la AP, son diversos los retos que también debe enfrentar el bloque en el frente intrarregional, como es el caso de la gran agenda pendiente referida a los temas de infraestructura, desarrollar políticas efectivas a la libre movilidad de las personas, homologación de los grados académicos, la movilidad de los profesionales, empresarios y desarrollar mecanismos de cooperación en proyectos de transferencia de tecnología, tanto a nivel intrarregional como con los principales socios fuera de la región, entre otros.

Uno de esos grandes retos es el desarrollo del comercio intrarregional, donde la AP a pesar de representar más del 50% de las exportaciones e importaciones de América Latina y del Caribe, muestra uno de los más bajos índices. Los bajos niveles de comercio intrarregional son una excelente oportunidad para identificar de oportunidades tanto de exportación como de importación entre las pymes de los países miembros de la AP —en parte por la baja distancia cultural entre ellos—, que permitiría un rápido entendimiento del funcionamiento de los mercados y conoci: miento de los consumidores. 

Para esto es necesario que los organismos de promoción de comercio exterior tengan una clara orientación tanto a identificar las oportunidades como al desarrollo de proyectos que permitan concretar el aprovechamiento de dichas oportunidades. Por otro lado, los esfuerzos de la promoción de exportaciones deberían estar concentrados en fortalecer los recursos y capacidades de la pyme, y la AP es una excelente oportunidad para que las pymes de la región desarrollen las capacidades de internacionalización. Asimismo, los Organismos de promoción de Exportaciones (OPE) deben contar con mecanismos de medición y evaluación del impacto de sus políticas en el desempeño exportador de las empresas, especialmente en las pymes, que como es conocido son una de las más grandes fuentes de generación de empleo.

Para lograr este propósito, la academia es un gran aliado que suma la capacidad de investigación a la de gestión de las OPE, y demuestra el caso del Observatorio Estratégico de la Alianza del Pacífico, conformado por las universidades Católica de Chile, del Pacífico de Lima, Los Andes de Bogotá y el Tecnológico de Monterrey de México.


Oscar Malca G.
NEGOCIOS INTERNACIONALES UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO, LIMA