Opinión

Nuestra trilogía vecinal

Existen pocos consensos entre quienes hemos ejercido responsabilidades en el ámbito de las relaciones internacionales. Uno de ellos es la relevancia de los asuntos vecinales, espacio desde el cual se despliega la capacidad real de la política exterior. Conocer las relaciones bilaterales, los tratados de límites y la historia política de nuestros vecinos permite proyectar escenarios futuros y ejecutar una diplomacia eficiente.

Nuestro entorno vecinal pasa por un momento especialmente complicado. Perú está sumido en una prolongada crisis institucional reflejada en la sucesión de seis presidentes y tres congresos distintos en solo cinco años. Aunque la economía peruana parecía estar desacoplada de los vaivenes gubernamentales, la incertidumbre generada por la fragilidad política y la conflictividad social comienzan a afectar la capacidad productiva de sectores claves para el crecimiento económico a largo plazo.

Tras décadas de aparente estabilidad, el milagro boliviano comienza a evaporarse. El fin del súper ciclo de los commodities, la ausencia de inversiones para sustentar las exportaciones de gas, el sostenido aumento del gasto público y la reducción de reservas, conducen hacia un panorama económico nebuloso. En lo político, las disputas entre las facciones del MAS han llevado al gobierno de La Paz a tensionar su relación con los prósperos departamentos del oriente. La detención del actual gobernador de Santa Cruz y líder de la oposición es solo un ejemplo. Esta coyuntura ha ahondado la debilidad permanente del Estado boliviano, que continúa siendo el segundo país con más bajo índice de desarrollo humano en la región.

Argentina también afronta tiempos recios. Bajo el fantasma de un nuevo default, una inflación anual en torno al 100% y 40% de sus ciudadanos viviendo bajo la línea de la pobreza, Argentina entrará en una incierta contienda electoral, que obligará a quien sea electo Presidente adoptar impopulares medidas de ajuste.

A pesar de estos difíciles escenarios, nuestros vecinos han continuado desarrollando espacios competitivos, en particular, en las áreas marítimas y antárticas. Al norte de Lima, la compañía china Cotsco Shipping avanza decididamente en la construcción del mega puerto de Chancay que podría convertirse en el centro neurálgico del comercio con Asia. En la zona austral, Argentina planea construir un Polo Logístico Antártico, transformando a Ushuaia en una gran estación de abastecimiento para el continente blanco. China también habría manifestado su interés en financiar el proyecto.

Hace años nuestro país tomó decisiones relevantes en materia de política exterior: la apertura comercial y la priorización de las relaciones con los países de nuestro entorno inmediato. Es tiempo de volver a pensar esta estrategia. Nuestra profunda exposición al Océano Pacífico llama a reforzar el relacionamiento político -y no solo económico- con nuestros vecinos de esta cuenca. Es en esta zona geográfica donde se desarrollarán los procesos que guiarán las relaciones exteriores de las próximas décadas.

Fuente: La Tercera