Opinión

La compleja posición estratégica de Israel

A pesar de que el bárbaro ataque de Hamas al territorio israelí el pasado 7 de octubre ha generado una tendencia hacia la unidad en Israel y aunque se ha generado una corriente de simpatía por el ataque sufrido lo cierto es que, en términos estratégicos, a largo plazo si se quiere, la situación de Israel es muy poco confortable.

En primer lugar, su capacidad de disuasión ha fallado, lo mismo que su sistema de inteligencia, generando un gran número de civiles muertos y heridos y casi dos centenares de rehenes israelíes en Gaza.

El gabinete de guerra de Israel (casi un gobierno de unidad) va a tener que hacer frente a la legítima demanda de respuesta por parte de sus ciudadanos en medio de una situación de presión social sin precedentes.

El Primer Ministro, quien realizó toda su carrera con la idea de proveer seguridad, es quien está a cargo del gobierno en el momento de la peor matanza de civiles israelíes de la historia del país, su carrera política difícilmente tenga un futuro.

Aunque Estados Unidos ha dado un gran apoyo diplomático y militar, no debemos pensar que desde Washington hay un cheque en blanco hacia Tel Aviv, sino que hay muchas presiones para evitar que cualquier respuesta israelí genere una escalada del conflicto con alcance regional. Los intereses desde Washington y desde Tel Aviv tienen puntos de conexión, pero no son idénticos.

Desde una perspectiva militar, la necesidad israelí de responder al ataque de Hamas y la Yihad Islámica Palestina implicaría un ataque terrestre a Gaza con la consiguiente pérdida de vidas y desgaste por parte de sus fuerzas armadas. Un desafío militar y también político para un gobierno con grandes divisiones internas. Si bien los ataques aéreos en Gaza generarán una corriente de apoyo a corto plazo, también generarán la oposición en amplios sectores regionales e internacionales a mediano y largo plazo a medida que las víctimas civiles palestinas se incrementen.

Si consideramos la situación en Medio Oriente, la perspectiva de un acuerdo con Arabia Saudita ha desaparecido, a lo que debemos agregar que tanto los países árabes que mantienen relaciones diplomáticas con Israel como Turquía, van a alejarse diplomática y públicamente del gobierno de Tel Aviv por la presión de la opinión pública de sus países, así como por cálculos geopolíticos.

También la situación actual beneficia a Irán ya que mientras más recursos de Israel se centren en sus fronteras (Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria) menos lo harán en el programa nuclear iraní.

En definitiva, la posición estratégica de Israel, en vista a todo lo anterior, solo puede salir de esta compleja situación a partir de una solución del problema palestino, es decir, del establecimiento de un estado palestino se contribuya al mejoramiento de la vida de los civiles y al cumplimiento de sus expectativas de desarrollo, que vacíe de adeptos a los grupos extremistas, radicalizados y violentos en el seno de la sociedad palestina y que quite las excusas de ejercer la violencia y la destrucción por parte de otros estados de Medio Oriente hacia el Estado de Israel.

Palestinos e israelíes comparten el mismo interés. La paz justa y duradera beneficiará a ambos pueblos.