Opinión

Los diez riesgos políticos que enfrentará América Latina en el 2024

Inseguridad, crimen organizado y narcotráfico es el principal riesgo político en América Latina para este año, según un informe del Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CEIUC) que lanzó este miércoles la cuarta edición del índice Riesgo Político América Latina, como una guía para los tomadores de decisión en la esfera pública y privada.

Después de cuatro años seguidos el Informe del CEIUC se consolida como un insumo relevante para los tomadores de decisión de la esfera pública y privada. Durante estos años, ha logrado identificar con precisión aquellos temas que han venido posicionándose en la agenda regional como los riesgos políticos de mayor gravedad: el crimen organizado, la corrupción, la desafección democrática y la gobernabilidad bajo presión.

Esta cuarta edición contó con la participación de 1.154 personas, correspondientes a público general, expresidentes, autoridades regionales, líderes de opinión y académicos. Al menos un 50 por ciento de respuestas obtenidas provienen de distintos países de la región.

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“El ranking de este año es liderado nuevamente por la inseguridad, crimen organizado y narcotráfico, aumentando la brecha respecto del segundo riesgo. El aumento de la violencia es un tema que ha copado la agenda regional y, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD), el crimen organizado es el responsable de alrededor de la mitad de los homicidios en Latinoamérica y el Caribe: 8 de cada 10 países con las tasas de homicidios más altas del mundo se encuentran en Latinoamérica y el Caribe”, explicó Jorge Sahd, director del CEIUC y uno de los editores del informe.

Por su parte, Daniel Zovatto, investigador senior del CEIUC y co editor del Informe, anticipa “que la maratón electoral 2024 traerá un debilitamiento de la tendencia del voto de castigo a los oficialismos, un balance entre continuidad y alternancia, y una mayor diversidad ideológica entre los mandatarios".

"La prevalencia de gobiernos de izquierda o centro izquierda que existía en América Latina a inicios de 2023 (la llamada segunda ola rosa) se ha visto reducida como consecuencia de tres triunfos de mandatarios de derecha o centro derecha en Paraguay, Ecuador y Argentina, y algo similar podría ocurrir durante el presente año. De confirmarse nuestras proyecciones, el nuevo mapa político regional será más heterogéneo sin olas rosas ni olas azules predominantes”, señala.

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Los diez riesgos identificados, en orden de importancia, por el índice son los siguientes:

1. Inseguridad, crimen organizado y narcotráfico

2. Aumento de corrupción e impunidad

3. Desafección democrática. Avance del populismo y autoritarismo

4. Gobernabilidad bajo presión y rápida perdida de apoyo a mandatarios

5. Aumento de flujos migratorios

6. Radicalización de las protestas sociales

7. Inestabilidad internacional

8. Deterioro del clima de negocios

9. Impacto de la tecnología en la política

10. Vulnerabilidad frente al cambio climático

Desafíos estructurales vs. los nuevos retos

Riesgo Político 2024 da cuenta de una región que viene atravesando una etapa de cambio político profundo, marcada por un lado por un crecimiento económico mediocre y desafíos estructurales heredados del siglo XX (pobreza, desigualdad, informalidad, inseguridad y corrupción) y, por el otro, nuevos retos y oportunidades propios del siglo XXI, tales como la IV revolución industrial (inteligencia artificial), el cambio climático y la transición energética, todo ello en un contexto global de policrisis, con creciente conflictividad e incertidumbre, y por mercados internacionales que no terminan de recuperarse del COVID y la crisis económica.

Esta brecha entre la magnitud de los problemas y desafíos mencionados y la capacidad menguada de los gobiernos para dar respuestas a los mismos trae como consecuencia la combinación explosiva de “sociedades fatigadas, calles calientes y urnas irritadas” que desgastan rápidamente a los mandatarios, vuelven la gobernabilidad crecientemente compleja y pondrá a prueba la estabilidad política.
El Tiempo
Como advertimos hace dos años, la “triple crisis” que enfrenta la región se mantiene vigente:

-Una crisis de gobernabilidad, con una democracia bajo tensión: Los niveles de confianza hacia las instituciones públicas permanecen bajos, el descontento respecto de la calidad de los servicios públicos permanece alto y las redes sociales siguen imprimiendo una velocidad a las demandas sociales que el Estado no es capaz de procesar.

-Una crisis de expectativas. Las distintas protestas sociales, cada vez más violentas, hablan de expectativas frustradas, de esperanzas que se esfuman. Los gobiernos no han sido capaces de adaptarse al cambio social. Mientras la ciudadanía opera bajo una lógica de S. XXI, con la digitalización como acelerador, el Estado y sus instituciones siguen operando bajo la lógica del S. XX.

-Una crisis de certezas. Los mayores niveles de incertidumbre económicos y políticos debido a factores externos e internos aumentan el riesgo político. El contexto internacional ha aumentado los grados de incertidumbre.

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Sin embargo, América Latina presenta oportunidades únicas de liderazgo global a partir de sus ventajas competitivas en la agenda del siglo XXI, dada su alta disponibilidades de minerales críticos y su mayor potencial para el desarrollo de energías renovables; la digitalización, el cambio climático y la tecnificación en la producción de materias primas. Todo ello, en un clima de negocios que gradualmente comienza a repuntar en la región.

Como bien destaca el prólogo del Informe: "Las condiciones para dar el salto al desarrollo están: los minerales críticos para la economía del futuro se encuentran en la región, como el cobre, cobalto, níquel o el litio, donde Bolivia, Argentina y Chile concentran cerca del 60% de las reservas mundiales. Así lo entienden las grandes potencias, que han seguido mirando con atención la región a través de iniciativas globales como el Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas (APEP) de Estados Unidos, la Franja de la Ruta y la Seda de China y la iniciativa Global Gateway de la Unión Europea. El liderazgo político tiene la palabra”.

Fuente: El Tiempo