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Chile: exportador de políticas públicas

América Latina enfrenta un período con altos niveles de incertidumbre política. A las elecciones de Chile y Honduras, se suman otras doce al año 2019. Brasil y México enfrentarán elecciones en un ambiente de alta polarización política, con propuestas presidenciales radicalmente distintas. Sumemos la crisis de confianza pública, donde los escándalos de corrupción han minado la legitimidad de las instituciones. Terminemos con la recuperación económica en la región, si bien con mejores expectativas que años anteriores, sólo cercanas a un tímido 2%.

El caso Odebrecht ha asestado un duro golpe a Latinoamérica. Millones de dólares defraudados, altas autoridades tras las rejas y un repudio social generalizado. Esta crisis ha demostrado que la ciudadanía está menos dispuesta a tolerar prácticas que en el pasado se hacia la vista gorda. Sin duda, el combate a la corrupción se ha transformado en el principal desafío. Esta cruzada tendrá efectos en la inversión extranjera, en la gobernanza de los países y, en definitiva, en el desarrollo de nuestras naciones.

En este contexto de volatilidad política, bajos niveles de confianza y una tímida recuperación económica ¿qué agenda podría plantear Chile para América Latina, más allá de los temas tradicionales?

Nuestro país tiene una oportunidad de transformarse en un “exportador de políticas públicas”, cooperando en la construcción de capacidades en la región. Podemos ser audaces y liderar una Agenda de Buenas Políticas Públicas, tomando como base nuestras experiencias positivas. Esta agenda debería ir acompañada de la creación de una red de funcionarios públicos regional, fomentando pasantías e intercambios de profesionales en distintos servicios públicos del continente.

Una primera política “exportable” son las reformas de probidad y transparencia. Nuestra región ha debido enfrentar diversos escándalos ligados a sobornos a funcionarios y financiamiento irregular de campañas políticas. Chile no ha estado ajeno, pero la forma en que reaccionó frente a la última crisis puede servir de referencia para otros países. Con un apoyo transversal de la clase política y una sociedad civil organizada, nuestro país tuvo la capacidad de responder con seriedad a través de su agenda de transparencia y probidad para la política y los negocios. Las iniciativas legales fundamentales, los factores necesarios para impulsar estas agendas y los actores relevantes son aspectos en los que Chile podría orientar a otros países.

Asimismo, nuestro modelo de concesiones basado en las asociaciones público-privadas (APP) para la provisión de infraestructura y servicios públicos, puede ser otra política pública “exportable”. Conocido es el déficit en infraestructura pública y conectividad que adolecen muchos países. Las fortalezas del modelo chileno podrían guiar los esfuerzos regionales, en términos de mecanismos para incentivar las APPs, limitar los riesgos de corrupción e incorporar a los mercados de capitales en el financiamiento de la inversión.

La regla fiscal del balance estructural es otra de las iniciativas “exportables” por nuestro país. Como señala el Foro Económico Mundial, el sostenido crecimiento de la deuda pública ha limitado la capacidad de aumentar el gasto público y hacer frente a las demandas sociales, lo que obligará a una institucionalidad fiscal responsable y equilibrada en sus cuentas. Chile ya ha colaborado en la implementación de la regla fiscal en varios países de la región, por lo que sumar otros será un aporte en la calidad de las políticas públicas.

Finalmente, la implementación efectiva de un sistema de Alta Dirección Pública (ADP) para atraer profesionales más competentes al Estado e ir reduciendo sus prácticas clientelistas. No exento de problemas, el sistema chileno al menos ha elevado el estándar de competencias requeridas para cargos de alto nivel. El divorcio del sector privado con el sector público se hace más patente en otras latitudes de la región, por lo que este tipo de mecanismos puede contribuir lentamente a reducir esa brecha.

Chile como “exportador” de políticas públicas puede darle un renovado liderazgo regional a nuestro país, asumiendo una agenda proactiva, moderna y novedosa en su integración en América Latina.

Fuente: Diario Financiero

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