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APEC 2019: El contenido sí importa

Después de 15 años, Chile vuelve a ser sede de la APEC, el foro de cooperación económico más importante del Asia-Pacífico. Sus números impresionan: alrededor de 3 mil millones de habitantes, 50% del comercio y el 57% del PIB mundial. EE.UU., China y Japón lideran como potencias, pero también lo integran países como Australia o Nueva Zelanda, de los cuales el país puede sacar lecciones. El eje comercial se ha trasladado al Asia-Pacífico, por lo que esta cumbre toca directamente nuestros intereses.

Organizar una cumbre de esta naturaleza es una tarea titánica. Cientos de reuniones, cumbres de ministros y presidentes, numerosas delegaciones, etc. Sumemos el morbo que significará tener en el país a líderes como Trump, Xi Jinping y Putin en un mismo acto. Todo esto llama la atención. Pero lo central sigue siendo el contenido.

Nuestra historia comercial y la experiencia de haber organizado una cumbre anteriormente, nos permiten ambicionar más en esta oportunidad. Es cierto, el mundo hoy es más complejo y difícil de predecir que el 2004, cuando Chile fue anfitrión de la APEC y exhibía con orgullo sus negociaciones comerciales. Pero este mundo más complejo abre la cancha para que sea el centro del debate de las discusiones comerciales globales y Chile el promotor de una agenda hacia el futuro.

Primero, el debate debiera plantear qué cambios requiere el sistema multilateral de comercio, en especial la OMC. No hay duda que el sistema de comercio, como lo conocemos, no da para más. La OMC ha demostrado no ser efectiva en la solución actual de conflictos comerciales y su forma de concretar acuerdos multilaterales es lenta en comparación a otros acuerdos plurilaterales, como el TPP-11. En seguida, mientras los ojos contra el proteccionismo se dirigen hacia Trump, no nos damos cuenta que nuevas formas de proteccionismo emergen desde otras latitudes, como la Unión Europea o China. Este proteccionismo 2.0, ya no de aranceles sino de reglas al interior de los países, es un tema a abordar en serio en la cumbre APEC. Si queremos apostar a la internacionalización, el proteccionismo es una seria amenaza.

La APEC no está ajena a este debate. Creada en 1989, este foro tiene la particularidad de no ser vinculante, sino de recomendaciones a sus miembros. Justamente, el no ser vinculante ha sido su fortaleza, pues la ha transformado en un laboratorio de ideas para la liberalización del comercio y la inversión, muchas de las cuales han sido adoptadas por los países. Sin embargo, como todo organismos internacional, la tentación de ser maximalista y abrirse a un amplio campo de temas pueden hacer perder foco y relevancia a la APEC, como ha sucedido con la ONU o el Banco Mundial. Aún cuando nuevos temas se han tomado la agenda, la APEC debe mantenerse fiel a su misión: la promoción del libre comercio e inversión en Asia-Pacífico.

Finalmente, la discusión también deberá abordar cómo las reglas del comercio se adaptan a la disrupción tecnológica. Hoy día, las innovaciones disruptivas están dejando off-side a gobiernos, reguladores e incumbentes en los mercados. Los efectos de esta disrupción alcanzan a las reglas del comercio, lo que hace necesario contar con reglas más flexibles y abiertas al nuevo flujo mundial: el de los datos. Las prioridades definidas por Chile de una Sociedad Digital e Integración 4.0. van correctamente en esta dirección.

Organizar la APEC es una tarea titánica. La discusión sobre qué lideres asistirán coparán la atención de la prensa. Pero no olvidemos lo fundamental: qué temas discutiremos y qué agenda propondremos. Ese es el verdadero movilizador de la APEC 2019 e indicador de su éxito.

Fuente: Diario Financiero