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El verdadero virus

Las noticias de un virus amenazante y de exponencial crecimiento están golpeando duramente al Hemisferio Norte hoy y quién sabe con qué intensidad, ya que también llegará a nuestro Sur y a nuestro Chile.

Ojalá que lo que hoy se vive en Italia, con sus calles desiertas y los establecimientos cerrados sea enfrentado con la misma fe, convicción y fuerza con que acá se afronta. Recorrer Roma sin turistas y con una que otra persona deambulando transitoriamente por sus calles, estremece.

La grandiosidad de sus monumentos, iglesias y palacios pareciera aún mayor en su soledad.

Nadie reclama y todos respetan y aceptan que para amortiguar la capacidad de los centros de salud hay necesariamente que suspender las actividades y dejar solo las mínimas, como los alimentos, remedios, transacciones bancarias.

En la fila de las farmacias y supermercados hay un silencioso orden y respeto. Natural, no impuesto. Nadie intenta sacar ventajas y todos preservan la distancia y el orden de su llegada.

No hay actividad alguna, pero todos están conscientes que hay que colaborar.

En las iglesias, que hoy también permanecerán cerradas, los fieles mantienen la distancia sugerida por los actores y animadores de la televisión, que los llaman a respetar las instrucciones y no a desobedecerlas, que los instan a ser respetuosos con los demás y a entender que la Patria se construye entre todos.

¡Una convicción cívica ejemplar!

Nadie intenta sacar un provecho mezquino de una situación apremiante de una transitoria escasez. Sería tildado de demente quien aspira aprovechar políticamente la adversidad.

Nadie aprovecha las circunstancias para destruir lo que es de todos, porque ellos están todos orgullosos de sus ciudades, de su cultura y de sus valores.

Lo que desprecian es el odio y la violencia, que es el virus de verdad.

¡Admirable ejemplo!

Saldrán adelante sin importar cuáles sean las adversidades, y lo harán con la entereza de quienes han vivido los horrores de dos guerras mundiales, las inundaciones climáticas o la acción de mafias corruptas.

¡Nada los arredra!

Tienen fe en su Nación y en lo que son capaces de reconstruir siempre. Los acompaña una fe cristiana para la mayoría y una cultura de siglos que los ha formado en principios y valores republicanos y de unidad democrática.

Salve Italia.

Fuente: El Libero