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Las dos caras de la diplomacia China

Las palabras de embajador de chile, Xu bu, escribió un articulo publicado en “El mercurio” publicado la semana pasada, llamaron la atención en círculos políticos y diplomáticos. Causaron, incluso, cierta molestia, pues fueron clasificadas como “agresivas” o “poco usuales”. Poco acordes con una tradición que, históricamente, mantenía un estricto bajo perfil.

Ante s, en entrevista con nuestro diario, el pensador francés había culpado al gobierno chino de la expansión del coronavirus en el mundo, idea que hoy es compartida por varios expertos y líderes mundiales y que ha generado un debate a nivel global sobre cuál es la responsabilidad de Beijing.

“A mediados de diciembre del año pasado, los médicos de Wuhan informaron que un nuevo coronavirus que estaba causando muertes en hospitales. Como sabemos, el gobierno chino no les gustan las malas noticias y durante un mes decidieron decir que no era cierto, mientras se castigaba de forma severa a los doctores y se les prohibía decir la verdad (…).” De no haber sido por ese retraso, la enfermedad podría haber sido contenida en Wuhan”, dijo Sorman.

Fue lo que provocó la ira de Xu Bu.

De 56 años, doctorado en derecho, Xu Bu es considerado uno de los “peces gordos” de la Cancillería china. Esto porque trabajó en la Dirección de Planificación Estratégica y fue embajador ante el bloque comercial asiático, ASEAN. Pese a que no habla español, tiene contactos cercanos en todos los sectores políticos, desde el PC a la UDI, y también con sus empresarios. Dicen, quienes lo conocen, que está totalmente empoderado por su gobierno.

El embajador en Chile no fue el único que se ha molestado por estos temas. Ha pasado lo mismo en otras capitales.

Detrás de esto hay una idea, nacida desde el mismísimo presidente Xi Jinping, que está grabada a fuego en el servicio diplomático y político chino. “China no dejará que la vuelvan a humillar”. Esto significa que hoy, al contrario que antes, China responde. Y, a veces, con un lenguaje no acostumbrado en el área.

Hoy, los expertos coinciden, la diplomacia china es agresiva, activa. Algo que, aparentemente, se contrapone con el rol que el gigante asiático está tomando en medio de la pandemia por el coronavirus, transformándose en el principal donan de insumos como ventiladores mecánicos y mascarillas.

Son las dos caras del principal actor global hoy.

“Espíritu de lucha”

Fuentes entendidas en el tema explican que, el año pasado, a los principales actores diplomáticos de China les llegó un memo, firmado de puño y letra por Xi Jinping.

En este, había una orden explícita: El líder chino pedía a sus diplomáticos mostrar “más espíritu de lucha” a la hora de defender a su país.

Diversos expertos han dicho, que, en conjunto con órdenes de Xi, en la Cancillería china ha habido un cambio generacional. Y un grupo de jóvenes – llamados por el mundo occidental como “los nuevos halcones”-, conocedores de redes sociales y técnicas comunicacionales, tomaron la posta.

Cuenta un exembajador chileno que ha viajado constantemente a China, desde 1990, que por esos años, la diplomacia de ese país cumplía estrictas reglas.

Por ejemplo, la especialización era estricta. Quien tenía intereses en América Latina, solo estudiaba ese continente y el idioma era español. Lo mismo sucedía con quienes quisieran dedicarse a Europa. Todos eran de carrera y tenían órdenes de no involucrarse en política interna.

Hoy, en cambio, muchos de los embajadores de China en el mundo, tiene un marcado tono político y no provienen, necesariamente, de la carrera diplomática. Suelen, y no solo el embajador, invitar a las autoridades a comer, y visitar el Congreso. No necesariamente son expertos en el país o zona donde son destinados. No siempre hablan el idioma. Su enfoque, hoy, es más global.

Este nuevo tipo de embajador, sin pelos en la lengua, ha generado polémicas en varios países.

Xu Bu es un ejemplo claro. Además de su contienda en “El Mercurio” con Guy Sorman, ha tenido otras.

La más notoria fue en septiembre de 2019, cuando se enfrascó en un duelo epistolar con el diputado UDI Jaime Bellolio, luego de que este se reuniera, en Hong Kong, con el líder de las manifestaciones en esa zona, Joshua Wong. “Por su ignorancia de la historia, cultura y actualidad, el señor Bellolio ha difamado y calumniado gravemente a nuestro país, como si fuera una autoridad moral”, dijo.

Pero el embajador en Chile no es el único ejemplo.

Los casos de Estados Unidos, Perú y Brasil.

Quizás el caso más paradigmático es el del actual vocero de la cencillería china, Zhao Lijan.

Él ganó notoriedad como uno de los primeros diplomáticos chinos en usar Twitter. Sobre todo cuando era consejero en la embajada de su país en Pakistán.

A mediados de 2019, él sostuvo una disputa, a través de esa red social, con la exjefa de seguridad nacional de Estados Unidos, Susan Rice. “El racismo en Estados Unidos ha existido desde la colonia. La estratificación racial sigue viéndose en el empleo, la vivienda, la educación y el gobierno”, dijo el diplomático. A esto, Rice contesto, también a través de twitter: “Eres un desgraciado racista. Y además ignorante. En tiempos normales serías nombrado persona non grata por esto”.

Hoy, en la actual crisis por el coronavirus, Zhao Lijan también ha llamado la atención. De hecho, el 13 de marzo insinuó que el origen del coronavirus podría estar en EE.UU.

“¿Cuándo fue descubierto el paciente cero en Estados Unidos? ¿Cuánta gente ha sido infectada? ¿Cuáles son los nombres de los hospitales? Podría ser el Ejército de Estados Unidos el que llevó el virus a Wuhan. ¡Sean transparentes! ¡Hagan públicos sus datos! Estados Unidos nos debe una explicación.

También se han visto otros casos así en América Latina.

La segunda semana de marzo, el escritor Mario Vargas Llosa escribió una columna para medios peruanos y españoles, que decía: “Por lo menos un médico prestigioso, si acaso fueran varios, detectó este virus con mucha anticipación y, en vez de tomar las medidas correspondientes, el gobierno chino intentó ocultar la noticia y silenció esa voz o esas voces sensatas, como hacen todas las dictaduras”.

La respuesta de la Embajada China en Perú fue publicada el mismo día:

“Respetamos la libre expresión, pero eso no implica aceptar arbitrarias difamaciones y estigmatizaciones. Lamentamos las declaraciones del Sr. Vargas Llosa, considerando que se basan en su falta de conocimiento y su profundo prejuicio hacía China”.

Otro país donde ha habido controversias de este tipo es Brasil.

Ahí, el embajador Yang Wanming respondió duramente luego que el diputado, e hijo del presidente, Eduardo Bolsonaro, acusara a China de ocultar información sobre el covid-19.

“Tus palabras son extremamente irresponsables y nos suenan familiares. No dejan de ser una imitación de tus queridos amigos. Al regresar de Miami contrajiste, lamentablemente, el virus mental que está infectando las amistades entre nuestros pueblos  (…)”.

Para el diputado Issa Kort (UDI), integrante de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, el cambio en la diplomacia china viene desde 1978, con la “refundación ideológica que hizo Deng Xiaoping, llamada “Apertura y Reforma”. El principal cambio es que China pasó de ser el imperio de la muralla a la potencia que construye puentes para llevar y recibir”.

Sin embargo, de todas formas, el lenguaje molesta en los diversos países donde ha habido diferencias.

“Es complicado, y bastante inédito en diplomacia, que no perdonen una. Genera cierta tensión”, explican desde el Gobierno.

Varios recuerdan que cuando ocurrió la disputa entre Xu Bu y Bellolio, en Cancillería hicieron varias gestiones para solucionar el problema. Pero no fue posible contactarse con el embajador.

“Si China quiere asumir un liderazgo mayor en el mundo, debe estar a disposición de la transparencia. De que sus políticas sean sometidas al juicio del mundo”, dice el director del Centro de Estudios Internacionales de la PUC, Jorge Sahd.

Para Andrés Bórquez, coordinador del Departamento de Estudios Chinos del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, el principal problema de la diplomacia china es que “hay más diversidad”.

“La diplomacia en China está estructurada desde hace muchos años. Se basa en algo que ellos llaman los “5 principios de coexistencia pacífica.” Lo que sucede es que hoy los estilos son más flexibles. Hoy se usan los medios, las redes sociales. China quiere jugar un rol protagónico en la gobernanza global y sus embajadores también deben hacerlo”, agrega el académico que estudió y vivió varios años en el gigante asiático.

El otro lado de la máscara

Hay una conclusión clara. “La diplomacia china es reflejo inevitable del sostenido aumento de su poder económico y de sus crecientes intereses globales y nacionales”, dice el excanciller Hernán Felipe Errázuriz.

“Se advierte una política exterior con independencia y pragmatismo que busca sin sonoridad una transformación de la agenda acorde con las demandas de reestructuración. China se ha modernizado y se perfila como avanzada en Alta Tecnología, Desarrollo Espacial y Robótica”, agrega el exembajador Pablo Cabrera.

En este marco, el director del Centro de Estudios Chinos de la Universidad Andrés Bello, Fernando Reyes Matta explica que, a Beijing “no le conviene la polarización. Que haya una competencia entre el bueno y el malo”.

“De ahí que las autoridades y embajadores chinos les moleste mucho, en este momento, cuando se les acusa de ser responsables de la expansión del virus. Para ellos es muy grave que se le llame “virus chino””.

Para Osvaldo Rosales, ex jefe de la Direcon, que recientemente lanzó el libro “El sueño chino”, la demora en reaccionar de Beijing ante la crisis de Wuhan generó “un gran golpe a la imagen nacional e internacional de Xi Jinping”.

Para él, una vez que se le tome el peso a la crisis, china activó todos sus recursos e incluso otra cara de su diplomacia china. “en la que puso todos sus millones de recursos al servicio del mundo, en marcado contraste con Estados Unidos”.

Asimismo, también compartió sus conocimientos. De hecho, según fuentes entendidas, el embajador Xu Bu se reunió a mediados de enero con el ministro de salud, Jaime Mañalich, para hablar del tema. Encuentros que han continuado. De hecho, dicen que ambos han cultivado una amistad.

Pese a que China – cuya embajada en Chile no respondió las preguntas de “El Mercurio”- niega que su ayuda al mundo tenga un objetivo geopolítico, sino que es “solidario”, otros lo dudan.

Desde el Gobierno, fuentes entendidas marcan un punto en esta línea, No es casual, dicen, que la mayor parte de la ayuda de China este dirigida a los países que son sus socios estratégicos. Entre ellos, Chile.

Específicamente se aclara que el gigante asiático tiene mucho para dar. Pero que, usualmente, también busca cosas a cambio. “son negociadores muy duros”, dicen en el gobierno. Algo que es reconocido incluso por quienes admiran su modelo. “su forma de obtener estar en el centro del mundo-como dicen sus enseñanzas milenarias-, y como se enseña en la Cancillería, es a través de la cooperación y la negociación. Buscan beneficio mutuo. Por eso, ellos identifican muy bien los nichos donde enfocan sus políticas”, explica Bórquez.

Una es agresiva. Para algunos, problemática. Otra busca la negociación, el beneficio mutuo, como forma de ir generando espacios en el mundo, hasta llegar al centro de este. Las respuestas de los embajadores y las medidas como la ayuda a varios países en medio de la crisis por el covid-19 son las dos caras de la diplomacia China.

Fuente: Ver Columna