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Las claves de la fórmula neozelandesa para atajar la pandemia

En plena búsqueda por fórmulas para contener el Covid-19, una de las estrategias más destacadas es la de Nueva Zelanda, que en vez de “aplanar la curva”, optó por “eliminarla”, comenzando el 23 de marzo una cuarentena total de cinco semanas.

Con un plan de cuatro fases el país “venció al virus”, y actualmente está en la última etapa de la estrategia, explica el director del Centro de Excelencia de Asia Pacífico de Nueva Zelanda, Matthew O´Meagher, que califica de “exitoso” el proceso.

Han pasado más de 70 días desde la última transmisión local, pero las fronteras están cerradas y son estrictamente controladas para evitar nuevos contagios por quienes retornan al país. “Fuera de eso, está casi como antes de la pandemia”, cuenta el experto.

Por estos días, O´Meagher se enfoca en las relaciones de su país con América Latina y Chile, al que le tiene particular afecto tras haber vivido entre 2007 y 2009 en Santiago, y donde su centro trabaja junto al gobierno y al Centro de Estudios Internacionales de la UC.

Dado que han vuelto a entrar personas contagiadas al país, ¿se están tomando nuevas medidas?

Sí, la semana pasada alguien que regresó a Nueva Zelanda logró abandonar una instalación aislada en la que debía permanecer durante 14 días, y el gobierno decidió asegurar presencia policial permanente en los centros. Los pasos para situaciones como esta suelen ser identificar el problema, buscar una solución e implementarla. En general el tiempo para detectar y resolver es una o dos semanas, pero a veces solo toma dos a tres días.

Rebrotes

¿Cómo están enfrentando la amenaza de rebrotes?

No hay transmisión comunitaria, solo por personas que entran al país. No queremos vencer el virus e importarlo, así que los errores han sido identificados y hay medidas casi inmediatas para corregirlos. Tenemos que esperar que esto sea suficiente, y si no, quizás entremos en una nueva etapa. Pero Nueva Zelanda, como Chile, es distante y dependiente de sus mercados, no podemos estar cerrados para siempre, la economía necesita vínculos.

¿Qué permitió el éxito de la cuarentena?

Fue casi un estado de guerra, todo el mundo reconoció que tenía un papel en esto. Es importante la confianza en las autoridades y expertos tuvieron influencia y sus palabras fueron aceptadas. Fue una mezcla de comunicación excelentísima del gobierno y espíritu social, no fue ni uno ni lo otro, fue la combinación de ambos. Lo otro importante es la cooperación de la sociedad civil, no es solo el gobierno: son científicos, medios de prensa, es un esfuerzo nacional, y todo ha sido exitoso.

¿Se entregó apoyo económico a las personas en medio de la crisis?

Algo muy importante fueron las preocupaciones sobre el empleo. El gobierno subsidió un porcentaje de los salarios a las empresas, entonces los empleados tenían dinero para vivir y las empresas podían sobrevivir a la crisis sin recibir ingresos. También hubo suspensión de impuestos y se congeló el costo de alojamiento. Durante la crisis se elaboró el presupuesto anual y el enfoque fue mantener empleos, pensando que en dos años podremos recuperar los niveles previos. El gobierno reservó una gran cantidad de fondos, US$ 50 mil millones, para medidas específicas para algunas industrias. En Nueva Zelanda hay que mirar cada semana si hay una nueva acción para ayudar a la recuperación.

¿Cuáles fueron los principales aprendizajes del manejo de la pandemia?

El contrato social entre el gobierno, el Estado y el pueblo puede mantener si hay buena comunicación y buenos procesos. Ahora hay críticas por el control de las fronteras, hay gente nerviosa, pero se mantiene la comunicación y la confianza. En esto Nueza Zelanda no es como Chile, mucha menos gente tiene que salir de su casa para sobrevivir, con las medidas del gobierno y el espíritu de la sociedad se puede mantener la cuarentena.

Recomendaciones

¿Qué recomendaciones puede entregar la experiencia de Nueva Zelanda a un país como Chile?

La historia de inclusión de todos los sectores del país ha sido muy importante para crear un espíritu conjunto, pero esto no se puede reproducir inmediatamente, toma décadas. Lo otro es la comunicación, hechos basados en la ciencia pero dichos empáticamente. América Latina no puede reproducir nuestra historia de inclusión social, pero si puedo recomendar algo sería inclusión y comunicación.

¿Cómo impacta la pandemia en las relaciones entre ambos países y el trabajo de su centro?

Seguimos trabajando para fortalecer lazos, la misión del centro es preparar a los neozelandeses – empresas, sector educacional y público- a conectarse y hacer negocios con América Latina. Con Chile, apoyamos al gobierno a mantener vínculos – como el Acuerdo de Asociación de Economía Digital (DEPA)- y le recordamos a nuestro pueblo que pese a las dificultades actuales hay buenas razones para relacionarse. Este año tenemos proyectos con el Centro de Estudios Internacionales UC, apoyo a estudios, diálogo sobre la seguridad Asia-Pacífico, entre otros.

Fuente: Diario Financiero