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¿El show debe continuar?

WhatsApp Image 2021 01 25 at 09.38.10El Presidente Joe Biden enfrenta una compleja tarea: ¿cómo sacar de la agenda pública a Donald Trump? No solo por la necesidad de avanzar con su intensa agenda de los primeros 100 días, sino porque para su estilo de liderazgo no le conviene una sociedad polarizada, guion que Trump manejaba a la perfección.

Aunque la figura del expresidente se haya desplomado desde el asalto al Capitolio, bajando su aprobación a un 30% (misma cifra que cuestiona la legitimidad de las elecciones), de ningún modo significa que la sociedad americana no siga dividida ni que las desconfianzas mutuas entre demócratas y republicanos se hayan extinguido. En ese “campo minado”, Biden necesita apostar por un clima político razonable, para sacar adelante las urgencias sanitarias y económicas de sus 100 primeros días, lograr la ratificación de miembros claves de su gabinete y darle brillo a su gobierno.

Por eso, la estrategia del Partido Demócrata de poner sus fichas en el juicio político y asestar el golpe final a Trump, es riesgosa. Pretender quebrar al Partido Republicano a partir del juicio político es muy prematuro y conseguir los 17 votos necesarios para aprobar el impeachement en el Senado, improbable. Los republicanos que enfrentan elecciones en dos años y aquellos con aspiraciones presidenciales seguirán con la calculadora en mano por buen tiempo, al menos hasta dimensionar realmente la fuerza del “trumpismo”. Y eso no se resolverá en las próximas semanas.

Más allá de la legitimidad del juicio político frente a los condenables hechos del 6 de enero, la excesiva atención al juicio político puede terminar afectando los propios intereses del nuevo gobierno. Lo opacará mediáticamente, dificultará el avance de su agenda y podrá dar un renovado impulso a la exacerbación política. Precisamente, lo que Biden y su nuevo gobierno buscan evitar.

Fuente: La Tercera