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20 formas en que cambió el mundo tras el 11-S

La geopolítica, la seguridad, los viajes, las sociedades. Incluso la economía. Casi no hay área que no haya cambiado tras los atentados al World Trade Center, el 11 de septiembre de 2001. Acá, consultando a varios expertos en varias materias. “El Mercurio” identifica esos cambios.

Choque de mundos

Si bien en el momento de los atentados las políticas comerciales había acercado a gran parte del mundo, para la mayor parte había una cultura desconocida, distinta a la occidental. “El atentado introduce un elemento que estaba solapado a la ecuación: el Medio Oriente, que había mantenido estructuras antiguas, no necesariamente basadas en la democracia como la conocemos. Resurgió así una confrontación cultural, caso como de las Cruzadas”, dice el excanciller Mariano Fernández.

La religión al debate

Si en occidente la reina era la economía, en Medio Oriente lo era la religión, Muchos de los países de esa zona se movían según dictámenes del islam y el Corán, cuyas ideas, en algunos casos, fueron llevadas al extremo. Se inició, entonces, una discusión, académica, pero también en la sociedad. ¿Qué era el islam? ¿era peligroso? Fue un debate que, durante los primeros años, según expertos, se llevó por cauces equivocados y generó “estigmas”.

Un mundo “pequeño”

Según cuentan los expertos, de pronto, en el mundo se acabaron las fronteras. Las distancias ya no importaban al terrorismo. Y así como las amenazas, las respuestas fueron globales. De pronto no existió un país, organización o comunidad en el mundo que fuera autónoma o ignorante de las preocupaciones de su entorno. Y si bien en un principio todo estuvo conectado por la TV, luego vino el auge de la web.

Nuevos alineamientos

En 2001, EE.UU. era la única superpotencia del mundo. Pero el hecho de que el gigante fuera atacado, en su propio territorio, cambió todo e inició cuestionamientos. “¿Qué tan poderosos puede ser Estados Unidos? Fue la pregunta que comenzaron a hacerse todos”, dice Juan Pablo Toro, director de AthenaLab.

Guerra contra el terrorismo

Tras los atentados, Estos Unidos y sus aliados acuñaron el concepto “Guerra contra el terrorismo”, algo que cambió la dirección en la que iba el desarrollo militar del mundo. Según el profesor de la ANEPE, Cristián Chanteau, en ese momento se pensaba que “en las próximas guerras las nuevas tecnologías darían la ventaja en batalla”. Sin embargo, tras el 11-S hubo un retroceso, pues “operativizar ese ambiguo objetivo político en un objetivo físico se hace muy complejo. Así, Estados Unidos debe operar primordialmente con infantería”, dice.

¿Y la inteligencia?

Cuando todo estuvo claro, una pregunta se repitió: ¿Qué había pasado con la inteligencia y la seguridad de Estados Unidos? El debate se instaló, y con él, los cambios. “EE.UU. aumentó el presupuesto en niveles inéditos, creando nuevas agencias públicas como el Departamento de Seguridad. En lo inmediato, se transformo en una suerte de ‘policía del mundo’”, explica Jorge Sahd, director del Centro de Estudios Internacionales UC. Mientras, en Chile “la Comunidad de seguridad y la Defensa también comenzó a mirar las implicancias estratégicas de estas amenazas no tradicionales”, dice Chateau.

Amenazas asimétricas

Si bien al 11 de septiembre de 2001 había señales de que el terrorismo sería protagonista, la forma en que sucedió prácticamente obligó al mundo a repensar todo. “Pasó a ser algo difuso, que ya no podía relacionarse con naciones o partidos”, dice el exministro Juan Gabriel Valdés. Asimismo, no había fronteras ni objetivos claros. Algo que es conocido como “amenazas asimétricas”.

El no de Chile

Para la mayor parte de los consultados, el mayor “efecto” para Chile fue la decisión que el gobierno de Ricardo Lagos tomó dos años después, cuando la Casa Blanca buscó apoyo para su operación militar en Irak. Esa vez, La Moneda mostró su desacuerdo. “Chile tuvo la actitud de reafirmar, en la discusión del Consejo de Seguridad, el principio del multilateralismo. Pensábamos que si el mundo se movía en conjunto, podía enfrentar bien estos desafíos”, dice Valdés.

La decisión provocó “tensiones” con Estados Unidos y también presiones. Sin embargo, poco después los efectos se dispararon, pues se firmaría el TLC con EE.UU. y Chile.

Aprender a viajar

Quizás el área más afectada tras los atentados fue la aviación civil. De hecho, hasta la pandemia que se vive actualmente, los meses posteriores al 11-S fueron en los que menos aviones han salido desde los aeropuertos del mundo. Y tras el miedo, vinieron las estrictas medidas de seguridad, largas filas, revisiones y esperas que hicieron que viajar fuera más seguro, pero más engorroso. Así fue, por ejemplo, en Chile: “Después de los atentados, se propuso la frase ‘Nada volverá a ser como antes’”, dice desde la Dirección General de Aeronáutica Civil. Y así fue. Según cuentan, se incrementó la dotación de personal de seguridad aeroportuaria, se actualizó la normativa de seguridad, se establecieron nuevos procesos de inspección de carga y se adquirieron nuevas tecnologías.

Migración forzada

Antes de Siria y de Venezuela, estuvieron Afganistán e Irak como focos de migración forzada en el mundo. El miedo a la guerra y al fundamentalismo religioso fueron los dos factores que hicieron que los migrantes y refugiados desde esa zona aumentaran en cosa de meses, generando olas de ingresos, legales e ilegales, que, en muchos casos, provocó problemas de racismos. 39 de ellos llegaron, como parte de un programa de la ONU, a Chile.

Islamofobia global

El ataque perpetrado por el grupo Al Qaeda en EE.UU. provocó un cambio en la opinión de los ciudadanos occidentales hacia quienes profesaban el islam. “A nivel mundial, se empezó a mirar a las personas musulmanas como igual a terroristas”, afirma Gabriela Hagedorn, master en Religión, Política y Sociedad de la Universidad de Birmingham.

Derechos humanos en la mira

Pablo Álvarez, magister en Estudios Internacionales por la Universidad de Chile, determina que durante la guerra contra Irak y Afganistán se abrió un debate, inédito al momento, por el respeto a los DD.HH. Además de la vigilancia permanente, que afectó a las libertades individuales, “posterior al atentado hubo utilización de métodos de tortura para hacer hablar a los prisioneros”, señala el académico. Por ejemplo, el caso de la prisión de Abu Ghraib y las acusaciones de los detenidos en Guantánamo.

El imperio del miedo

La transmisión, en vivo, del evento instaló en Estados Unidos y el mundo una sensación que era nueva para muchos: el miedo, o el sentimiento de una amenaza latente. “Ese enfoque derivó en proyectos tan importantes como el Acta Patriótica del 2001, que permitía mayor control estatal para enfrentar al terrorismo”, asegura el candidato a doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de la Defensa de EE.UU., Eduardo Hodge. En ese marco, además, se hizo cada vez más difícil viajar a Estados Unidos para estudiar o vivir.

Financiamiento terrorista

El gobierno americano, luego de la crisis, impulsó específicamente el control sobre el origen de las inversiones que patrocinaban a terroristas islámicos.

Pablo Paniagua, investigador sénior de la Fundación Para el Progreso y doctor en Economía Política, advierte que hubo nuevas leyes en contra del financiamiento de los grupos delictuales. “Estados Unidos creó reformas a los secretos bancarios, nuevos controles al lavado de dinero”. Además, “las regulaciones financieras aumentaron por el temor al terrorismo”, dice el economista Sebastián Edwards.

Impacto en los medios

El 11-S de 2001, los chilenos, así como todo el resto del mundo, vieron en vivo los dos atentados. Aquello hizo que, por razones de importancia e interés, el foco de cobertura, sobre todo de las noticias internacionales, cambiara. Carlos Zárate, periodista de Canal 13, encargo de informar sobre el suceso durante la jornada del 11 se septiembre, determina que la sección para noticias internacionales “ganó una potencia inusitada luego del ataque”. Algo en lo que coincide Juan Pablo Illanes, director de “El Mercurio” el día del atentado, quien agrega que “el foco de las coberturas internacionales cambió para siempre , centrándose ahora en lugares más lejanos, como Medio Oriente”.

En esa misma línea, el periodista Mauricio Bustamante explica que “los primeros 10 años después de las Torres Gemelas hubo un torbellino de avances tecnológicos y demanda por información inmediata”.

EE.UU. abandona su patio trasero

Al principio del gobierno del Presidente George W. Bush había señales de que Estados Unidos daría más atención a sus relaciones con América Latina. Pero esto terminó en nada tras los atentados de 2001. “El 11 de septiembre provocó que Latinoamérica desapareciera por completo del radar norteamericano, siendo superada en importancia por la lucha contra el terrorismo”, determina el profesor investigador del Centro Signos de la Universidad de los Andes, Juan Ignacio Brito. Para varios expertos, un ejemplo de esto descuido fue la irrupción del chavismo en Venezuela.

En contraste, el encargado de negocios de la Embajada de EE.UU. en Chile, Andrew McClearn, explica que “hemos aprendido acerca de la importancia de mantener una continua inversión en la diplomacia, el desarrollo y en los esfuerzos de prevención en nuestro país y en el extranjero”.

Nuevas tecnologías contra el crimen

Posterior al acontecimiento terrorista hubo avances técnicos en telefonía celular y cámaras de detección biométrica para mejorar la seguridad interior del terrorismo americano que se vieron, sobre todo, en las fronteras.

“El 11-S marca un salto cuántico desde el punto de vista tecnológico para evitar los peligros que, en términos humanos, no se pueden ver tan fácilmente”, determina el analista político Guillermo Holzmann.

Inestabilidad en Medio Oriente

“La política de EE.UU. fue la de cambio de regímenes: propiciando la democratización forzada, lo que aumentó la inestabilidad de la región”, señala Álvarez. Esto provocaría después que, pese a las guerras, y a la presencia de 20 años de tropas de Estados Unidos en la zona, países como Siria, Afganistán, Libia y otros volvería una y otra vez a caer en crisis de tono político y social.

La ONU se debilita

Para muchos, tras el 11-S, el sistema multilateral, encabezado por la ONU, y sobre todo su Consejo de Seguridad, reveló su debilidad frente a las grandes potencias. Esto, debió a que Estados Unidos declaró unilateralmente la guerra a Irak sin contar con la aprobación de estos organismos. “Esta fue una guerra ilegal sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU y sin que fuera en legítima defensa!, afirma la profesora de Derecho Internacional y RR.II. de la Universidad de Concepción, Paulina Astroza.

La abogada Paz Zárate, coordinadora del programa de RR.EE. de Yasna Provoste, explica además que “la doctrina de autodefensa preventiva contra un ataque que puede surgir en algún momento hipotético no tenía entonces – ni tiene hoy – base en el derecho internacional”.

China aprovecha

Cuando la mirada de Estados Unidos se Volcó, primordialmente, a la guerra contra el terrorismo, a varios otros países se les abrió el apetito por ganar el terrero que quedaba libre. Uno de ellos fue China.

“Mientras Estados Unidos se concentró en las acciones militares. China se enfocó en su desarrollo económico esos 20 años, generando un rebalanceo del poder. Del momento unipolar, pasamos a una creciente bipolaridad estratégica entre ambas potencias”, dice Jorge Sahd.

Fuente: El Mercurio