Encuestas y casas de apuestas apuntan a un triunfo demócrata en la Cámara de Representantes, con mayores consecuencias para la agenda interna que para la política exterior.
El 3 de noviembre de 2026, Donald Trump no sienta en la papeleta, pero estará en juego buena parte de su poder. En tres meses los estadounidenses decidirán si el Presidente conserva un Congreso alineado con su agenda o entra en la segunda mitad de su mandato debilitado e incómodo, bajo mayor fiscalización y con menos margen para avanzar en impuestos, gasto y presupuesto.
La disputa más favorable para los demócratas será en la Cámara de Representantes, donde se renovarán los 435 escaños. Con una mayoría republicana estrecha y un clima electoral marcado por el desgaste presidencial, la oposición necesitaría una cosecha extraordinaria para recuperar su control.
El complicado escenario de RealClear Politics sobre la intención de voto para el congreso, considerando normalmente utilizado para anticipar los resultados de la Cámara, entrega a los demócratas una ventaja de 4,6%, frente al 44,6% del oficialismo.
Los mercados de apuestas auguran en la misma dirección, aunque con mayor contundencia. A 13 de agosto, Polymarket asigna un 86% de probabilidades de un triunfo de la oposición, mientras que los republicanos se quedan con apenas 14%.
La batalla por el Senado aparece mucho más ajustada que la disputa por la Cámara. Este año se renuevan 35 de sus 100 escaños y los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro bancas para retener la mayoría en la republicana.
Las encuestas los muestran en ventaja en Georgia, Carolina del Norte y Maine, mientras que los republicanos mantienen una leve delantera en Michigan, Ohio, en tanto, algunos especialistas empatados.
Pese a ese mapa competitivo, Polymarket todavía favorece a los republicanos para conservar el Senado, con 56% frente a 43% para los demócratas. La elección oponense sigue siendo, por tanto, bastante más exigente que en la Cámara de Representantes, donde las mismas casas de apuestas las asignan un 86% de probabilidad de triunfo.
Impacto del probable resultado
Las consecuencias de una derrota republicana se sentirían sobre todo en la agenda interna. El director del Centro de Estudios Internacionales UC, Jorge Sahd, sostuvo a Diario Financiero que “el mayor impacto para el gobierno de Trump sería en la agenda doméstica”, especialmente en “temas tributarios, discusiones presupuestarias” y gasto federal.
En un reporte reciente, JPMorgan coincide en que avanzar en esa agenda sería “materialmente más difícil” y advierte un mayor riesgo de choques por el presupuesto, el techo de la deuda y eventuales cierres del gobierno. Por su parte, en el informe Gobierno unificado en una encrucijada de UBS también anticipamos un “mayor riesgo de cierres del gobierno y confrontaciones por el techo de la deuda”, aunque estimamos que “la dirección general seguiría siendo baja en término históricamente, no hacia un nuevo escaliento”.
En comercio y política exterior, en cambio, el impacto sería menor. Sahd afirma que allí “la influencia sería menor”, mientras JPMorgan recuerda que Trump conserva “mayor autoridad discrecional” para actuar mediante aranceles, órdenes ejecutivas y política exterior. Morgan Stanley añade que “los votantes de gobierno que han impulsado a los mercados —como aranceles, geopolítica y desregulación— probablemente continuarán”. Una Cámara demócrata sí elevaría la fiscalización, con “autorizaciones, controles exhaustivos” y controles presupuestario.
En tanto, Sahd admite que un juicio político tendría “mayores posibilidades”, pero considera remota una destitución, que requeriría dos tercios del Senado.
Fuente: Diario Financiero
