Cuentas alegres sacan políticos y analistas sobre el desempeño del canciller Francisco Pérez Mackenna ayer en la Cámara de Diputados, donde fue interpelado por un poco más de una hora por el socialista Nelson Venegas. La primera interpelación a un titular de Relaciones Exteriores dejó al ministro “fortalecido” y le permitió ganar tiempo sobre las dudas del Escudo de las Américas, según cuatro expertos consultados por La Segunda.
Arellano: “El ministro cumplió”
“Yo tengo una evaluación positiva de la interpelación por parte del canciller, creo que su figura salió fortalecida el día de ayer”, comenta Rodrigo Arellano, vicedecano de la Facultad de Gobierno de la U. del Desarrollo. Un punto positivo, agrega, es que Pérez Mackenna “nunca tuvo que recurrir a la figura de secretos de Estado para responder frente a un cuestionamiento”, por lo que el canciller “salió fortalecido, defendió las decisiones del Gobierno y transmitió con claridad un elemento crucial, que es que Chile va a resguardar su soberanía frente a otra nación”, mientras que el Ejecutivo también “termina con una señal de respaldo a su política exterior”.
Sobre la interpelación, el académico agrega que “en el papel se anticipaba más exigente”, pero que terminó siendo “más bien mediocre”, y que eso “también colaboró a las respuestas del canciller, porque se marcó mucho la diferencia entre alguien que sí se preparó con profundidad y alguien, como el interpelador, que estuvo a una distancia importante de lo que uno hubiese esperado en una interpelación a un ministro de Relaciones Exteriores”.
Respecto de los cuestionamientos al Escudo de las Américas, el vicedecano UDD dice que “el canciller logró responder frente a la ciudadanía y al Congreso y explicó claramente que busca coordinar a los países de la región frente al crimen organizado, sin que eso implique renuncia, ni ahora, ni en el futuro, ni nunca de la soberanía nacional”.
Eso sí, matiza que “mientras Donald Trump sea presidente de los Estados Unidos, siempre va a ser mirada con recelo por parte de un sector de la centroizquierda, que desconfía de la visión y de la forma en conducir la política internacional del presidente de los Estados Unidos. Y tiene razón en eso”.
"En términos generales, para la ciudadanía y para quienes estábamos observando la respuesta del canciller Pérez Mackenna, quedó tranquila la dirección que ha tomado cancillería y las políticas y las decisiones en política exterior que se están tomando. Tengo la sensación de que sí logró calmar las aguas movedizas, por tanto, creo que ayer el ministro cumplió”, cierra Arellano.
Klima: Bien comunicacionalmente, pero aún con dudas abiertas
Para Tatiana Klima, socia directora de Criteria y exjefa de prensa de la Presidencia con Gabriel Boric, el canciller “hizo un trabajo comunicacional correcto. Llegó con una idea clara y un relato armado, y logró conducir las respuestas hacia los terrenos donde se sentía más cómodo”, pese a que “no respondió varias preguntas, lo que en este formato es legítimo”. Agrega que el diputado interpelador Nelson Venegas “tuvo un buen desempeño durante la sesión, aunque su pregunta final le dio al canciller la oportunidad de cerrar con fuerza”.
Sobre el mecanismo de interpelación, Klima es crítica y dice que “no era el instrumento adecuado” porque el tema “no está al nivel de las preocupaciones ciudadanas prioritarias”. Plantea que, por su formato, esta herramienta “siempre tiene una carga de confrontación, y hoy las personas no quieren ver a sus autoridades en esa lógica. Esta instancia pudo haber sido una sesión de comisión, una entrevista o cualquier otro espacio de rendición de cuentas. En cambio, se suspendieron comisiones y se postergaron discusiones relevantes. Creo que corresponde reservar este tipo de herramientas para cuando realmente existe la necesidad, porque su uso frecuente les resta fuerza cuando de verdad importan”.
En todo caso, la socia directora de Criteria matiza que “una ejecución correcta (del canciller) no resuelve el fondo: las dudas sustantivas siguen abiertas”, y agrega que “comparto las preguntas que planteó el diputado Winter tras la sesión, en particular una que casi no ha estado en la discusión: por qué existen documentos aprobados por el Gobierno de Chile con anterioridad al anuncio que hizo el Presidente en Nueva York el 22 de septiembre. Esa secuencia requiere una explicación”.
En esa línea, valora que el Congreso haya pedido, “con una mayoría amplia, que el Presidente aclare qué se acordó, firmó o consensuó con Estados Unidos. Tampoco quedó claro por qué Cancillería aplicaría criterios distintos para evaluar a determinados embajadores extranjeros. Mientras esas preguntas no tengan respuesta, el relato del Ejecutivo queda incompleto”.
Ominami: última pregunta “fue ponerle la pelota en el punto penal”
El exministro y exsenador Carlos Ominami reconoce que el canciller “se defendió bien”, aunque con “un libreto bastante previsible” y en algunos casos “respuestas incompletas”. Por lo mismo, agrega, se le pidió al Presidente Kast “que pueda explicar el tema” respecto de las diferentes versiones de Estados Unidos y Chile por el Escudo de las Américas.
Sobre el interpelador Nelson Venegas, dice que “se mantuvo dentro de un registro también correcto”, pero coincide con Klima en que su última pregunta —donde prácticamente pidió la renuncia a Pérez Mackenna—, fue “como ponerle al canciller la pelota en el punto penal para que hiciera el gol”. Con todo, dice que saca “una conclusión positiva de la interpelación” en tres cosas: primero, el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, “quedó ampliamente notificado que no puede seguir actuando como lo ha hecho hasta ahora”; segundo, se demostró que “no hubo ningún tipo de daño” y que el ejercicio “fue útil desde el punto de vista de confrontar posiciones”; y tercero, que el Gobierno estableció un compromiso con que “no va a haber atentado a la soberanía, no va a haber instrumentalización de los militares, Chile va a mantener su independencia. Ese es un compromiso importante y ahora lo único que puedo desear es que el Gobierno lo cumpla”.
Sobre la naturaleza del Escudo de las Américas, Ominami agrega que, más allá de que el canciller hizo una “interpretación restrictiva” sobre los contenidos del texto, aún queda ver la reacción de Estados Unidos y si el Gobierno “es capaz de cumplir y si es capaz de resistir la expresión norteamericana”.
Por último, pone énfasis en que “el Gobierno insistió mucho que esto era una declaración, y que la declaración era algo que finalmente no comprometía mayormente al gobierno. Bueno, vamos a ver si se puede mantenerse en torno a esa interpretación”.
Sahd: “No veo positivo un estado dividido en esta materia”
El director del Centro de Estudios Internacionales de la UC, Jorge Sahd, coincide en que “el canciller salió fortalecido de la interpelación, ha sido su mejor puesta en escena política durante su gestión”, y califíca la interpelación como “inoportuna, no tenía mayor justificación y solo buscaba marcar un punto político, alejado de los verdaderos intereses y principios de nuestra política exterior. No veo positivo a ojos del mundo un estado dividido en esta materia abordando con lógica de política interna asuntos más sensibles y que requieren mayor prudencia y cuidado”.
Sobre el Escudo de las Américas, el académico dice que “era muy difícil para el Gobierno restarse cuando los países vecinos y una cantidad importante de América Latina se han sumado. Cuesta pensar que, si el discurso es que el crimen organizado transnacional hay que resolverlo de manera coordinada, Chile se restara”, aunque agrega que lo importante serán los límites que establecerá el país en materia de seguridad y economía, donde hay que mirar “el interés nacional, lo que significa calibrar adecuadamente y con pragmatismo la relación con Estados Unidos y China”.
Fuente: La Segunda