La gobernabilidad democrática estará sometida a presiones
Un panorama complejo para la región, marcado por la convergencia de tensiones políticas, fragilidad institucional y profundas demandas sociales, es el que plantea el informe Riesgo Político América Latina 2026, de Jorge Sahd K. y Daniel Zovatto.
El documento advierte que América Latina se encamina hacia un ciclo decisivo, en el que la gobernabilidad democrática estará sometida a presiones internas y externas de gran magnitud.
Uno de los ejes centrales del análisis es el desgaste de la confianza ciudadana en la democracia.
Según los autores, la persistencia de la desigualdad, la inseguridad y la baja capacidad de respuesta del Estado han alimentado una percepción de frustración que impacta directamente en la estabilidad política.
En esa línea, precisan que lo anterior, crea un terreno fértil para liderazgos disruptivos y discursos antisistema.
El informe además subraya que el 2026 estará precedido por un intenso calendario electoral en varios países de la región, lo que incrementa la incertidumbre política.
Sahd y Zovatto advierten que “los procesos electorales se desarrollarán en un ambiente de alta polarización y descontento social”, lo cual eleva el riesgo de conflictos poselectorales y cuestionamientos a la legitimidad de los resultados.
Otro factor clave identificado es el debilitamiento institucional, teniendo en cuenta que la erosión del Estado de derecho, reflejada en ataques a los organismos de control, al poder judicial y a la prensa, constituye uno de los principales riesgos políticos para América Latina.
“La democracia no solo se erosiona en las urnas, sino también en el funcionamiento cotidiano de las instituciones”, advierten los autores.
Por su parte, la inseguridad y el crimen organizado aparecen como amenazas transversales.
El informe resalta que el avance de economías ilegales y redes criminales no solo afecta la seguridad ciudadana, sino que también captura instituciones y distorsiona procesos políticos, especialmente a nivel local.
En el ámbito económico, el documento alerta sobre la limitada capacidad de los gobiernos para responder a las demandas sociales en un contexto de bajo crecimiento, alta deuda y restricciones fiscales.
Sahd y Zovatto señalan que “la frustración económica se ha convertido en un detonante político”, incrementando el riesgo de protestas y crisis de gobernabilidad.
El informe también analiza el impacto de la polarización ideológica, que ha reducido los márgenes para el diálogo y los consensos.
Según los autores, la política latinoamericana enfrenta una dinámica de “suma cero”, en la que la confrontación constante debilita la capacidad de los sistemas políticos para producir acuerdos sostenibles.
En materia de relaciones internacionales, se destaca que América Latina se encuentra en medio de una creciente competencia geopolítica entre grandes potencias. Esta situación, explican, puede traducirse en presiones económicas y políticas que influyen en la estabilidad interna de los países de la región.
La protesta social es otro elemento central del análisis. El informe sostiene que las movilizaciones continuarán siendo un mecanismo recurrente de expresión ciudadana, impulsadas por la percepción de incumplimiento de promesas políticas.
“La calle seguirá siendo un actor político relevante”, señalan Sahd y Zovatto, advirtiendo que la respuesta estatal será clave para evitar escaladas de violencia.
Frente a este panorama, los autores destacan la importancia de fortalecer la institucionalidad democrática y recuperar la confianza ciudadana.
Así mismo, el documento subraya el papel del liderazgo político. De acuerdo con el análisis, la región necesita liderazgos capaces de combinar firmeza con vocación de diálogo, y de ofrecer soluciones concretas a problemas estructurales sin recurrir a la confrontación permanente.
En conclusión, Riesgo Político América Latina 2026 presenta una radiografía de una región en tensión, donde los desafíos acumulados ponen a prueba la resiliencia democrática.
Fuente: Diario La Libertad