El aumento de la deuda pública, la presión demográfica producto de la migración y la vulnerabilidad al cambio climático son otras de las amenazas para los sistemas políticos de la región, según arroja el Índice Riesgo Político América Latina 2026, elaborado por el Centro de Estudios Internacionales UC.
El asesinato el año pasado del precandidato presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay es uno de los hechos que aparece descrito en el segundo capítulo del informe Riesgo Político América Latina 2026, elaborado por el Centro de Estudios Internacionales UC, que se publicó este miércoles. El documento indica que la muerte de Uribe, a manos de un joven que le disparó a corta distancia durante un mitin en Bogotá, “reactiva el trauma histórico del magnicidio y expone la capacidad de veto de los actores violentos sobre la oferta electoral”.
El caso se cita para ejemplificar los peligros reales de violencia política que existen en América Latina, que van de la mano con la creciente expansión del crimen organizado en la región.
La presencia de estos grupos criminales representa el “principal riesgo político de la región”, según el informe. Las cifras son elocuentes: 121.695 homicidios registrados en 2024, con una tasa de promedio regional de 20,2 homicidios por cada 100 mil habitantes, “casi tres veces y media el promedio mundial”.
En este escenario, las democracias latinoamericanas están en un momento clave para superar este fenómeno, o “la región permanecerá atrapada en un ciclo de violencia urbana crónica, que erosiona la legitimidad institucional, debilita la cohesión social y compromete su futuro democrático”.
Esa es una de las advertencias que hace el informe de diez capítulos, que abordan el crimen organizado, violencia política y vulnerabilidad fiscal de los países, entre otros.
Para Jorge Sahd, director del Centro de Estudios Internacionales UC y editor del informe, “el índice 2026 confirma que el crimen organizado y la inseguridad siguen dominando la agenda pública en América Latina, mientras los gobiernos muestran crecientes dificultades para enfrentarla, marcada por estructuras criminales transnacionales y profesionalizadas“.
Comenta que en este escenario “la caída de Nicolás Maduro en Venezuela es un hecho histórico, pero también un factor de riesgo regional si la transición no se hace de manera pacífica y organizada”. “Una posible reconfiguración de redes criminales y escenarios de inestabilidad política y migratoria, se sumarían a un contexto geopolítico global ya tensionado”, advierte.
Advertencia sobre la deuda pública
América Latina también tiene una carga de deuda que se vuelve cada vez más difícil de gestionar. Con un 40% del PIB de endeudamiento, Chile es uno de los países con mejor salud financiera de la región, aunque el informe advierte que ha “experimentado un incremento relevante (de gasto) en los últimos años, reflejo de mayores compromisos fiscales y menor dinamismo económico”.
La mayoría de Latinoamérica tiene problemas en este sentido. Bolivia arrastra una deuda del 82% del PIB, Colombia del 67% del PIB y, aunque aumentó sus ingresos gracias a una reforma tributaria, “continúa enfrentando presiones fiscales persistentes”. En Ecuador, en tanto, no bastó la reducción del aparato estatal y la deuda alcanzó el 65% del PIB. En México la cifra es de 57%.
El informe indica que en la región se experimenta un “triple candado”, con “escaso espacio fiscal, elevada deuda pública y baja recaudación”. “Como destaca Moody’s (2025), los altos niveles de endeudamiento y las tensiones políticas internas dificultan la capacidad de los gobiernos para realizar ajustes cuando las condiciones lo requieren, subrayando la urgencia de fortalecer los marcos fiscales e institucionales”.
Y agrega: “Cuando los Estados no logran satisfacer expectativas sociales en sociedades con demandas crecientes y desconfianza acumulada, aumenta la frustración ciudadana y se erosiona la legitimidad política. Ello amplifica el riesgo de protestas, presiona la estabilidad macroeconómica y se convierte en un factor crítico dentro del riesgo político que los gobiernos de la región deben anticipar y gestionar”.
Presión demográfica por la migración
Según datos recogidos por el informe, hay un total de 7,7 millones de venezolanos desplazados, lo que configura “una presión demográfica que obliga a los Estados receptores a sentarse en la mesa de negociación con el régimen emisor, otorgándole una legitimidad de facto”.
También se advierte que el orden internacional con reglas claras para todos “ha ido cediendo progresivamente ante un sistema cada vez más transaccional, en el que lo multilateral pierde centralidad frente a lo bilateral y donde el uso de la fuerza -económica, política y estratégica, se relegitima como instrumento de política exterior”.
Vulnerabilidad ante el cambio climático
Otro de los capítulos del informe tiene que ver con el cambio climático, resaltando que países como Brasil, México, Perú, Colombia y Chile tienen elevados niveles de vulnerabilidad en 2026, por la alta concentración de su población en zonas de sequía, incendios forestales, inundaciones, aluviones y estrés hídrico.
“Este deterioro ocurre, además, en un contexto de debate político fragmentado en torno al cambio climático. Si bien existe consenso científico, en varios países persisten discursos que minimizan o relativizan la magnitud del fenómeno, retrasando la adopción de políticas de adaptación y mitigación de largo plazo”, se señala.
Revisa el informe completo pinchando acá.
Fuente: Visión Universitaria