Opinión

La carrera de la industria para cumplir con la minería

Una cartera creciente de proyectos, mayores riesgos sobre las cadenas globales de suministro y el potencial desarrollo de nuevos yacimientos en Chile y Argentina elevan las exigencias sobre la infraestructura logística nacional.

Chile exporta entre 6 y 7 millones de toneladas de minerales metálicos y no metálicos al año, con un valor comercial que recientemente superó los US$ 63.000 millones. De ese total, 5,3 millones de toneladas correspondieron a cobre en 2025.

Pero ese liderazgo no depende solo de lo que ocurre dentro de las faenas. Mover millones de toneladas de minerales, abastecer las operaciones con insumos críticos y habilitar nuevas rutas hacia mercados internacionales es un desafío estratégico constante para la logística.

Así, mientras una cartera creciente de proyectos avanza en exploración, ingeniería o evaluación ambiental, la infraestructura que los sostiene, incluyendo puertos, carreteras, ferrocarriles, sistemas energéticos y corredores logísticos, requiere años de planificación y ejecución.

'Uno de los principales desafíos es anticipar la inversión en infraestructura respecto de la inversión minera. La minería trabaja con horizontes largos y, por lo mismo, la infraestructura habilitante debe planificarse con suficiente anticipación', dice Reinaldo Salazar, gerente de estudios de Sonami y miembro del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI).

Sistema logístico fragmentado

Uno de los principales desafíos es que la infraestructura minera sigue desarrollándose de manera fragmentada. 'Muchas operaciones comparten accesos, puertos, sistemas energéticos y recursos hídricos, pero la planificación todavía ocurre proyecto a proyecto, lo que limita soluciones de mayor escala', señala Salazar.

Considerando proyectos más grandes y menores leyes minerales, esas ineficiencias podrían traducirse en mayores costos y pérdida de competitividad. 'Las principales brechas se encuentran en el sistema logístico como un todo. Primero, en las rutas de acceso a los terminales (...); segundo, en la red ferroviaria (...), y, finalmente, la carencia de una planificación logística con horizonte de largo plazo dificulta la coordinación de las inversiones', afirma Daniel Fernández, presidente de la Cámara Marítimo y Portuaria de Chile (Camport).

Para Salazar, una alternativa es avanzar hacia distritos mineros donde distintas operaciones compartan infraestructura y una planificación territorial más integrada, especialmente en zonas con creciente concentración de proyectos.

'El escenario actual sugiere avanzar hacia una planificación logística nacional con mirada de 25 a 30 años, que promueva la ejecución de las inversiones necesarias', agrega Fernández.

La importancia de la geopolítica

Los desafíos logísticos de la minería ya no se limitan a carreteras y puertos. La creciente tensión comercial entre las principales economías también afecta el movimiento de minerales e insumos estratégicos. China suspendió las exportaciones de ácido sulfúrico, clave para parte de la producción nacional, y Estados Unidos inició una investigación sobre posibles restricciones a las importaciones de cobre, detalla jorge sahd, director del Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica.

'El 96,8% del tonelaje exportado sale por mar y el 97% de los hidrocarburos entra por esa misma vía, lo que hace que cualquier perturbación en rutas clave encarezca combustibles e insumos a lo largo de toda la cadena minera', advierte Sahd.

Este escenario está obligando a la industria a fortalecer sus cadenas de suministro y diversificar sus alternativas logísticas. Para Cristián Cifuentes, líder sénior de estudios y contenidos de Cesco, 'la logística está dejando de ser un componente operativo de la minería para transformarse en un elemento estratégico de competitividad, resiliencia y seguridad de suministro'.

La próxima ola

Aunque la producción minera chilena ha mostrado un crecimiento más moderado en los últimos años, la actividad exploratoria y la cartera de proyectos siguen apuntando a una nueva etapa de expansión. Cesco estima que la cartera chilena de proyectos de cobre podría agregar cerca de 3 millones de toneladas de capacidad productiva, mientras que Argentina calcula un potencial de 1,45 millón de toneladas adicionales. Para varios de estos proyectos cordilleranos, la salida hacia el Pacífico es una alternativa competitiva, reforzando la necesidad de anticipar inversiones en infraestructura logística.

'La expansión de la minería del cobre en Argentina abre una oportunidad estratégica para ambos países. Chile cuenta con activos importantes para transformarse en una plataforma logística relevante para parte del desarrollo minero argentino', comenta Cifuentes. Y subraya: 'La oportunidad existe y es considerable. Lo importante es comprender que la integración minera no ocurrirá de manera automática. Requerirá planificación, inversión y una estrategia compartida'.