Opinión

“El Perú no puede seguir jugando a la ruleta rusa electoral”

 

Daniel Zovatto, politólogo argentino: “El Perú no puede seguir jugando a la ruleta rusa electoral” | Entrevista

Daniel Zovatto, politólogo argentino: “El Perú no puede seguir jugando a la ruleta rusa electoral” | Entrevista

En una entrevista con El Comercio, en el marco del Día 1 Summit, el politólogo argentino sostuvo que debe existir una mayor supervisión del JNE sobre la ONPE para que, de cara al balotaje, no se repita el caos electoral de la primera vuelta.

Por Sebastian Ortiz Martínez
 
 

El politólogo argentino Daniel Zovatto consideró que, en el contexto de crisis política y electoral que atraviesa el Perú, el empresariado no solo debe inyectar racionalidad al debate, sino también “comportarse como el adulto en la sala”.

En una entrevista con El Comercio, en el marco del , el presidente de Latam Asesoría Estrategia 360 afirmó que si la derecha quiere concretar una agenda importante en el próximo Congreso bicameral “va a tener que unirse”.

— En Argentina y en Chile, el electorado viró a la derecha en sus últimas elecciones presidenciales. ¿Cree que este escenario se repita en el Perú?

 
En el 2025 empezó un nuevo superciclo electoral en América Latina. De este superciclo electoral lo que estamos viendo es que cuando lo vinculamos con las elecciones del anterior superciclo, a partir del 2023, hubo 14 elecciones presidenciales. De estas 14, incluidas las de Chile y Argentina, en 11 de ellas ganaron opciones de derecha, centro derecha, extrema derecha o derecha tradicional. Solamente en tres casos ganó la izquierda: Claudia Sheinbaum en México, Yamandú Orsi en Uruguay, y Bernardo Arévalo en Guatemala.

Por lo tanto, lo que ocurre en el Perú va a ser muy importante, porque junto con las elecciones en Perú vienen las elecciones en Colombia y luego en Brasil. Lo que ocurra en estas tres elecciones va a ser muy importante para la redefinición del mapa político ideológico latinoamericano. Yo creo que hay, si seguimos el viento, el péndulo de lo que viene pasando en la región, creo que la candidata de la derecha Keiko Fujimori esta vez tiene más posibilidades.

— Durante su exposición, usted hizo una exhortación al empresariado peruano, en el sentido, de que se comporten “como los adultos en la sala”. ¿Esto fue en referencia a la denuncia de fraude de Rafael López Aliaga, de Renovación Popular?

En parte sí, pero no solamente por ello. Yo creo que en la coyuntura política tan completa como la que atraviesa el Perú, en un proceso electoral que también ha venido siendo muy afectado por graves irregularidades en su organización de la jornada del 12 de abril, en una polarización muy fuerte, donde hay una sociedad muy tensionada, y una baja legitimidad, porque los candidatos que pasan a segunda vuelta no llegan ni al 30% de los votos válidos, todo esto implica que el empresariado, las cámaras empresariales, inyecten tranquilidad y racionalidad al debate, prudencia y que se comporte como el adulto en la sala.

¿Por qué? Porque tienen que hacer un aporte para tranquilizar el debate. No para disimular cosas que han pasado y que son muy serias. Por ejemplo, a mí me parece muy bien la crítica que se le ha hecho a la ONPE, estoy de acuerdo con la propuesta de la necesidad de que haya una auditoría.

— ¿Qué tipo de medidas deben adoptar los órganos electorales para que no se repita el caos de la primera vuelta?

[…] Esperemos que los resultados [de la primera vuelta] sean aceptados por la mayoría de los peruanos y la mayoría de los actores. Algunos claramente no lo van a aceptar, pero a partir de ahí hasta el 7 de junio me parece que hay ciertas cosas que hay que poner en marcha. Primero, creo que los organismos electorales tienen que elaborar un mapa de riesgo para poder subsanar cualquier tipo de deficiencia que puedan llegar a encontrar al 7 de junio [cuando se realice el balotaje].

Segundo, hay que fortalecer la capacitación electoral. Tercero, hay que fortalecer la supervisión y coordinación del JNE sobre la ONPE. Cuarto, hay que monitorear y supervisar el trabajo que vaya a hacer la ONPE, porque básicamente es el mismo equipo que organizó la primera vuelta, salvo por la ausencia del señor Corvetto y algún otro directivo. Y quinto, a mí me parece que sería muy importante que, además, de la auditoría, la ONPE tenga un programa de resultados electorales preliminares, no oficiales, pero sí preliminares.

— ¿Es decir, que ONPE tenga su encuestadora y su conteo rápido?

No con una encuestadora, sino hay mucha experiencia en otros organismos electorales de América Latina que, en la noche de la elección, el propio organismo electoral facilita esta información, cosa que en el Perú no ocurre y esto es un vacío que terminan llenando las encuestadoras y televisoras que tienen su mérito, pero también tienen sus riesgos.

— ¿El Perú juega la ruleta rusa electoral? ¿Qué tipo de consecuencias puede traer esto?

Cada vez que el Perú va a un proceso electoral termina, al menos en los últimos años, en una situación de crisis. En el 2021 fue la segunda vuelta. Y este año, la crisis estalló desde la misma mañana de la jornada electoral de primera vuelta y el país no puede seguir jugando a la ruleta rusa electoral. ¿Por qué? Porque esto está generado un elemento central de desconfianza tanto en la política como en materia de inversiones. Por ejemplo, de los 27 millones de peruanos habilitados para votar, siete no lo hicieron, pese a que el voto es obligatorio y no votar se sanciona. Además, has tenido entre votos nulos y blancos más de 3,3 millones de votos. Y los que han pasado a segunda vuelta tienen una legitimidad muy baja: 17% una y 12% el otro, cuando en el 2001, los dos primeros tenían un 62% de apoyo. Todo esto está generando desconfianza, desafección y crisis que se traslada a la confianza en el sistema político y esto termina tarde o temprano afectando a la inversión.

“El empresariado debe inyectar racionalidad al debate, debe comportarse como el adulto en la sala”, remarcó Zovatto. (Foto: Joel Alonzo/ El Comercio)
“El empresariado debe inyectar racionalidad al debate, debe comportarse como el adulto en la sala”, remarcó Zovatto. (Foto: Joel Alonzo/ El Comercio)

— ¿Una segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez “es ” del balotaje entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo en el 2021? ¿Por qué?

No, yo diría que hay ciertas similitudes, pero han pasado cinco años. Sánchez no es Castillo, aunque obviamente es muy cercano a Castillo y usa esto para atraer [votantes] y perfiles. Y la Keiko Fujimori [de hoy] no es la misma de hace cinco años. Entonces, yo sí creo que hay elementos de visión, de antagonismo, donde vuelve a estar presente el voto antifujimorista, pero ahora también habría como una suerte de voto anticastillista.

Y, por otro lado, vuelve a estar presente un tema que yo creo que es totalmente nocivo en la política peruana, que no solamente es el voto anti, sino también que escoger entre el mal mayor o el mal menor. Y esto está generando una mayor desafección ciudadana, un incremento importante de la abstención, del voto nulo, del voto blanco y una legitimidad cada vez más menguada entre quienes llegan a la Presidencia. Así que yo creo que, si bien uno podría decir que la elección de 2026 vuelve a plantear esta división entre Keiko Fujimori y una suerte de Pedro Castillo, ahora con Sánchez, si hay elementos diferenciadores. Y creo que el antifujimorismo ha venido bajando, no del todo, pero sí ha bajado. En mi opinión, en esta oportunidad es cuando Keiko Fujimori tendría mayores posibilidades de poder llegar a la Presidencia.


— Roberto Sánchez ha adelantado que no firmará una “hoja de ruta” y que tampoco renunciará a la instalación de una asamblea constituyente. ¿Cómo se puede interpretar que no dé muestras de moderación?

Yo creo que no quiere comprometerse. Lo que va a ocurrir si es que él gana finalmente el 7 de junio, si ves el capital político que recogió en primera vuelta y ves la agenda muy ambiciosa que tiene- prácticamente refundacional, de sacar a Julio Velarde del BCR, de poner mayores impuestos a las mineras y de mayor protagonismo del Estado en sector estratégicos- es que va a necesitar tener apoyo en el Congreso, en este nuevo Parlamento bicameral. Y ahí es donde yo creo que los frenos institucionales del Congreso no le van a ser tan fácil la vida a Sánchez de poder llevar adelante su agenda ambiciosa. Humala en el 2011 lo había dicho, Castillo en el 2021 también hizo propuestas muy ambiciosas, pero a la hora de la verdad tú tienes que gobernar con el capital político que te dio la ciudadanía. Y en el Perú, si bien es un régimen presidencialista en lo formal se ha venido parlamentarizando bastante.

— En las elecciones de 2016 y 2021, Fujimori Higuchi firmó compromisos similares y Fuerza Popular no cumplió parte de estos desde el Congreso. ¿Cómo puede confiar la ciudadanía esta vez?

Lamentablemente, esto abona en parte a lo que veníamos hablando de esta desafección ciudadana y de esta falta de confianza en la ciudadanía tiene en sus políticos, porque en época de campaña se promete mucho, pero luego a la hora de la verdad se cumple poco […] En el Perú todos estos valores [democráticos y de cultura política] están por el suelo, incluido la poca confianza que hay de la ciudadanía en las elecciones. Entonces, yo creo que estos temas de prometer y después no cumplir o cumplir parcialmente terminan lamentablemente abonando a la desconfianza.

— Rafael López Aliaga ha deslizado que Keiko Fujimori sería parte de lo que él considera “un fraude” en su contra. También ha señalado que ella volverá a perder. ¿Bajo este contexto, usted ve viable que, en el Congreso bicameral, Fuerza Popular y Renovación Popular puedan ser aliados?

La verdad es que yo creo que, en este momento, es muy caliente, de mucha emocionalidad y claramente la posición de Rafael López Aliaga en muchos de sus juicios de valor están cargados de esta emocionalidad. Yo creo que hay que esperar un poco que decante este tema. Aún no pasando a la segunda vuelta, López Aliaga queda con un enorme capital político. Su bancada en diputados y su bancada en el Senado, si la sabe aprovechar adecuadamente, puede convertir a López Aliaga en un aliado estratégico si es que Keiko Fujimori llega a la Presidencia.

Además, la derecha para llevar a cabo una agenda importante va a tener que también unirse, porque nadie tiene mayoría propia en el nuevo Congreso. Así que vamos a ver cómo se va decantando López Aliaga una vez que se vaya enfriando un poco más emocionalmente. Yo creo que va a quedar fuera de la segunda vuelta, creo que va a seguir denunciando por un tiempo fraude. Pero si no tiene pruebas contundentes que poner sobre la mesa, creo que eso se va a terminar desinflando. Ahí vamos a ver si López Aliaga tiene la racionalidad y la madurez para ser consciente de todo el capital político muy importante que tiene para estos próximos cinco años. Sobre su juicio de valor respecto a que Keiko Fujimori va a volver a perder, no lo sé. Él tampoco lo sabe y nadie. Habrá que esperar al 7 de junio para ver qué pasa. Pero claramente está hablando más con el hígado y con el corazón que con la razón.

 

Fuente: El Comercio